Mesa de Redacción

Kierbedzia

Por Jurdan Arretxe - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

esta historia que escribió Zofia Kossak-Szczucka data de la última ocupación alemana de Polonia. Un soldado nazi observa cómo un polaco da limosna a un mendigo judío sobre el puente​ ​Kierbedzia, en Varsovia. El militar le propuso un trato al polaco: o tiraba al mendigo al río o mataría a ambos. Dos días después, el polaco no lo soportó y se quitó la vida. El 10 de julio de 1941 varios centenares de judíos fueron asesinados en Jedwabne entre linchamientos y la quema de un pajar, donde encerraron a muchos. La culpa oficial apuntó a los nazis, que en plena guerra todavía no habían perdido el pueblo, hasta que el historiador Jan T. Gross publicó una investigación en 2001. En 1946, la masa asesinó a 42 judíos en Kielce, donde los nazis habían eliminado a 27.000 de sus correligionarios. Los números y las responsabilidades son evidentes, pero en el 50º aniversario de Jedwabne el presidente Aleksander Kwaśniewski pidió perdón en su nombre “y en el de aquellos polacos cuyas conciencias sienten remordimientos por este crimen”. Hoy,​ ​el país que más personas tiene distinguidas con la expresión Justos entre las Naciones por ayudar a los judíos, castiga las ofensas a la nación polaca y a su buen nombre. Como si​​ ​​, pese a minoritarias,​ ​no existieran ni Jedwabne ni Kielce. Solo el puente Kierbedzia.