Javier Bertucci, el ‘candidato de Dios’ en Venezuela

El pastor que colgó los hábitos para derrotar a Maduro reparte sopa y monta un consultorio médico

Alberto Andreo - Viernes, 18 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Valencia (Venezuela) - El candidato Javier Bertucci cerró ayer su campaña para las elecciones del día 20 en Venezuela con un multitudinario acto en Valencia (centro-norte), donde ejerció como pastor de la iglesia evangélica Maranatha en los últimos años y en el que sopa, medicinas y la fe inundaron a los presentes. Bajo un sol de justicia y un calor asfixiante, miles de simpatizantes acudieron a mostrar su apoyo a un candidato nuevo en la política y que promete recuperar la depauperada economía venezolana en un año, al tiempo que afirma que Dios lo ha escogido para ser el próximo presidente de Venezuela.

Cada vez que nombraban al candidato por el partido Esperanza para el Cambio o los animadores preguntaban quién va a ser el próximo presidente, la muchedumbre no lo dudaba ni un instante: la fe en el pastor, que asegura que colgó los hábitos momentáneamente para poder postularse, es inquebrantable.

Rebeca, su esposa, que apareció poco antes que el candidato lanzando un mensaje con un fuerte contenido religioso, pidió a los simpatizantes orar con ella y aseguró que “vienen días de gloria”.

En una de las principales avenidas de Valencia el equipo del aspirante, que cerró su campaña un día antes de lo programado por el Consejo Electoral, montó castillos hinchables para los más pequeños. En ese lugar se entregaron miles de raciones de sopa y se instaló una consulta médica con alrededor de 40 profesionales. Una especie de campamento de ayuda humanitaria al que acudieron miles de personas mientras se escuchaban de fondo himnos religiosos al ritmo del rap y del reguetón.

María Delgado, de 54 años, estuvo sentada esperando a que la atiendan los galenos porque, dijo, con lo poco que gana en su taller de costura no le alcanza para pagar los medicamentos para su hipertensión y los útiles escolares para su hija de catorce años. “La cuestión que se está viviendo ahora es bastante dura”, afirmó, y agradeció que le hayan entregado medicamentos para su dolencia.

Comentó que no solo asistió por las medicinas o la sopa, sino porque quiere que Venezuela cambie a un país en el que “en verdad puedas tener más comodidades, no como en la que estamos ahorita”.

Un poco más atrás, en la cola para recibir atención médica estaba María Ortega, de 32 años, madre soltera de tres hijos y que piensa parar sus planes de emigrar si Bertucci vence en los cuestionados comicios del domingo.