Carlos Martínez | defensa de la Real

“Si no me hubiera lesionado de la rodilla no habríamos llegado a esto”

Anoeta jamás le olvidará. Tras miles de kilómetros persiguiendo un sueño y 18 años en todas las categorías de la Real, una lesión le ha impedido luchar por renovar

Mikel Recalde Ruben Plaza - Viernes, 18 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - ¿Cómo lo lleva?

-Bien, asimilando todo lo vivido el sábado. Llevo unos días viendo todos los vídeos y aún me cuesta hacerme a la idea de lo vivido.

¿Ni en el mejor de sus sueños?

-La verdad, sí. En el momento de vivirlo todo, por mucho que lo quieres disfrutar al 100%, estás un poco como en una nube, pero cuando van pasando los días, valoras lo que te va comentando la gente y estoy muy agradecido. Todo salió perfecto.

Usted llevaba casi los mismos años que Xabi en la Real...

-Pero Xabi es el capitán, ha sido la insignia del club en los últimos años y se merecía un homenaje a su altura. Yo llevo 18 años en el club, he pasado por todas las categorías, once años en el primer equipo... Estoy muy contento y orgulloso con el homenaje que se nos hizo.

¿El club estuvo a la altura?

-Sí, tengo que estar muy agradecido con la despedida que se me dio. Además, coincidir con Xabi es un placer. No se puede pedir más.

Aperribay dijo: “Nunca he oído a nadie hablar mal de Txarly”.

-Nunca he sido de dar problemas, ni de tener ninguna salida de tono. Tengo una forma de ser muy tranquila, no me gusta meterme en líos.

Tranquilo fuera, explosivo dentro.

-Sí, mi manera de jugar con mi manera de ser… Con la gente que conozco sí que soy mucho más abierto, en el vestuario me gusta vacilar y estar siempre alegre, pero en el campo siempre he tenido una manera de jugar de darlo todo, pelearme con quien sea, acabar el partido y decir: No puedo hacer más, lo he dado todo.

La afición le adora.

-Sí, la manera en la que me ha tratado la afición la voy a llevar siempre conmigo. Sé que he sido uno de los jugadores más queridos. Cuando he estado lesionado he notado a la gente muy cercana y cuando he jugado y he hecho bien las cosas, siempre he notado el apoyo. He sido un privilegiado, nunca me he sentido con presión, ni con la sensación de me van a pitar.

El cántico: “Txarly, bota de oro”…

-(Risas) Me hace mucha gracia y que uno tenga su propio cántico está bien. Le vacilé a Xabi con que el suyo del último día lo improvisaron (risas). Le tengo que agradecer que, desde que supo que yo no iba a seguir, pidió que el homenaje fuera igual para los dos. Ese es Xabi. Desde el primer día que llegué al primer equipo me acogió muy bien y me ayudó en los momentos buenos y, sobre todo, en los malos. Eso es un capitán. Xabi ha sido un gran capitán y, fuera del campo, un ejemplo para los chavales, tanto para los que ascendimos hace muchos años como para los que están llegando ahora, que se van a quedar con una imagen de lo que hay que ser.

Usted le dejó ir siempre por delante en la vuelta de honor.

-Hay que respetar los órdenes. Una de las cosas con las que me voy a quedar es el poder haberme despedido con él. He estado muchos años con él, jugando y conviviendo detrás de él siempre apoyándole y fue mi último homenaje, haciéndole la cobertura, por si acaso…

¿Buen compañero de banda?

-He tenido uno de los jugadores con más calidad y que más ayuda. Es raro ver jugadores con esa calidad que ayuden tanto en defensa. A alguno ya le he tenido que pegar un grito, pero a Xabi jamás.

Cuénteme algo de lo que no vimos.

-Cuando acabó el partido y fuimos al vestuario, estuvimos unos diez minutos solos. Algunos compañeros entraban y salían deprisa. Fue ese momento en el que pensamos esto se acaba, no vamos a volver aquí. Casi en silencio, cada uno en su lado, pensando en las emociones que habíamos vivido y las que nos quedaban por disfrutar y hablando de lo que nos esperaba en el campo.

¿Sin lágrimas?

-Si soy sincero, yo no lloré. El momento en que salí por el túnel, con el arco y todo eso, sí que me emocioné y estuve a punto, pero me cuesta. He llorado en casa el día que me dijeron que no seguía. Al llegar a casa sí que lloré. Es duro y comentarlo a la familia, difícil. Pero a partir de ahí, aunque ha habido momentos tristes, los he asimilado y ya está. No hay más.

¿Imanol le dijo algo especial?

-La verdad es que no me acuerdo de nada (risas). Me llamaron, me quité la ropa … Es más, Labaka me comentó que tenía que coger a alguien en el córner y, ahora mismo, no sé ni lo que me dijo.

¿Y Álvaro, al que sustituyó?

-Tampoco me acuerdo qué me dijo, pero algo de agradecimiento. Estos días me lo ha dicho… Imagino que se habrá fijado en mí. Yo estoy muy agradecido. Tengo la suerte de que, con todos los laterales con los que he coincidido, tanto Joseba, como Aritz, como Álvaro, me he llevado muy bien, nunca he tenido ningún problema. Siempre me hablan con un cierto respeto, como que me han visto jugar. Espero poder haberles ayudado, que todo lo que les he inculcado lo puedan utilizar.

Todo muy bonito, pero usted no se retira, sino que no le renuevan.

-Si por mí fuera, me quedaría aquí muchos años. Pero está claro que viene gente pegando fuerte por detrás, es una decisión del club y la respeto. He tenido un año muy complicado, no he podido demostrar lo que todavía podía dar y ya está. Ahora se abre una nueva etapa, hay que vivir algo nuevo. Sé que se me va a hacer muy difícil, porque llevo toda la vida aquí, tengo unas costumbres muy cogidas, pero ya me estoy haciendo a la idea y con ganas de ver lo que va surgiendo y dónde voy a acabar.

Esa soledad del lesionado…

-Es lo más duro para un futbolista, las lesiones. Este año y medio de la rodilla, quitando dos o tres meses que estuve entrenando con el equipo, han sido muy complicados. Y más este último tramo con la incertidumbre de que acababa contrato y quería intentar jugar para demostrar, y no me recuperaba y se acababa el tiempo… Más que la lesión en sí, lo peor ha sido eso. Por suerte pude disputar el sábado unos minutos y acabar en el campo. Habría sido más doloroso no poder haber jugado.

¿Cuándo empezó a olerse que no iba a seguir?

-Hombre, uno, no sé si para protegerse, piensa que está Álvaro, que Joseba va a volver de la cesión, que en el filial hay chavales con los que se está contando y que es muy complicado. Pero cuando te lo dicen, aunque te lo esperas, se te hace muy duro. El tiempo pasaba y no me decían nada y sabía que cuanto más pasara era peor. Hace un par de semanas, Olabe se reunió con mi agente y luego, después de un entrenamiento, vino a hablar conmigo y me comentó que había hablado con mi representante, la situación que había y ya me hice a la idea.

Le dan la baja por las lesiones.

-Yo tengo muy claro, aunque suene a chulesco, que si no me hubiera lesionado de la rodilla no habríamos llegado a esto. A partir de esa lesión todo han sido problemas. En el momento que estaba y cómo estaba, acabando como lo hicimos en Europa League, las cosas habrían cambiado. Pero bueno, también es verdad que nunca se sabe. Tampoco lo pienso mucho, las cosas vienen como vienen y ya está.

Si estaba bien, ha jugado siempre.

-Sí, y sobre todo en los últimos años tenía una confianza y esa sensación de que me sentía bien. En el campo estaba tranquilo, con confianza, y en los primeros años no juegas así. Me sentía un jugador importante y me encontraba a un nivel muy bueno.

Dicen que en el campo es una bestia que puede lesionarse y seguir y que entre semana le cuesta más.

-En el campo no lo piensas tanto. Luego entre semana te levantas y piensas Uf, igual tenía que haber parado. Pero nunca me ha gustado parar. Solo lo he hecho cuando ya no podía más. Como tantos otros, he jugado un montón de partidos en condiciones que igual no debía. Cuando quieres ayudar, haces cosas de las que luego te arrepientes.

¿Y ahora cómo está físicamente?

-Estoy bien, la lesión que tuve de rodilla está olvidada, no me ha dado ningún problema, y ahora estoy entrenando aparte por una cuestión no física, sino para no tener ningún problema. No me puedo arriesgar a que pase algo, porque tengo que seguir bien. Hace unos meses me sentía inquieto por todo, mi futuro, porque no me recuperaba… El viernes entrené con el grupo y me sentí bien. Contra el Leganés tampoco arriesgué mucho.

¿Cómo es posible que Zubieta produzca tantos laterales derechos?

-Salimos Dani y yo, luego Joseba, Aritz, Álvaro… Eso habla bien del trabajo. No sé si habrá un entrenador para esa posición pero es importante. Somos un club de cantera y que salgan chavales es una gran noticia. No solo en mi posición, el Sanse está haciendo las cosas muy bien, este año se ha metido en play-off, eso es buena señal y la verdad es que prefiero que suba un chaval de la cantera a que venga un jugador de fuera. Y eso que no tengo nada contra estos. Pero si los chavales lo están haciendo bien prefiero que se les dé la oportunidad y que la aprovechen, claro.

¿Con qué se queda de cada uno?

-Estrada nunca se lesionaba, era una roca. Increíble. Salía aquí, daba cuatro chupinazos, esprintaba… Era duro. Zaldua tiene una potencia, una arrancada, unos primeros metros que son espectaculares. De Álvaro el atrevimiento que tiene. Desde que subió ha sido muy descarado. Con su edad, en el campo se le ve cómo es, en el partido que sea, y eso me gusta. Tranquilo, haciendo lo que le gusta y yo eso en mis primeros años no podía presumir de ello.

Y de los que vienen, ¿Gorosabel?

-Es muy diferente a Joseba y Álvaro. Más técnico, no tan veloz aunque también es rápido. No parece tanto de doblar, le veo más haciéndolo por dentro. Defensivamente está bien y con balón es más técnico. Luego está también Sola, que a mí me recuerda mucho a Zaldua. La verdad es que la Real tiene ahí una mina y un problema. Con muchos jugadores para un puesto y eso va a hacer que la competencia sea máxima.

¡Pero son casi todos extremos reconvertidos!

-Zaldua yo creo que siempre ha sido lateral, pero los demás… Yo hasta juveniles fui extremo y Estrada hasta el Sanse, año en que metió un montón de goles. Luego Álvaro también jugó de extremo… Creo que se está dando en todos los equipos.

Tuvo que aprender a defender.

-Sí. Además yo era un drama. Los primeros entrenadores creo que no sabían qué hacer conmigo. No sabía defender, me lanzaba al suelo y segada. Hasta que llegó José Luis Ribera, que había sido defensa, y me dijo: Como te vuelvas a echar al suelo no juegas. Poco a poco con ellos fui aprendiendo. Con Arconada también al principio se me hizo complicado. Pasar de atacar a defender es difícil, pero luego le fui cogiendo el truquillo y no ha ido mal.

Atesora más calidad de lo que mucha gente piensa.

-Tengo muy claro que en eso he mejorado muchísimo. Cuando empiezas, eres joven, los nervios, la presión… Pero yo con Eusebio me sentía muy a gusto jugando de una manera que es muy arriesgada. Ahora es el momento en el que, no es que me llegue el balón, es que lo busco y me gusta tenerlo. En estos últimos años he mejorado mucho en todo: con el balón, en los centros, en los pases. Durante toda tu carrera estás aprendiendo y mejorando.

Al principio le costaba más atinar con los centros.

-Está claro que mis primeros años ahí tuve un punto de mejora que con los años he progresado. Ya no solo por las asistencias, o los centros, pero peligrosos, con los que creas ocasiones, no de esos que echas al segundo palo y no llega nadie. Es verdad que cuando los primeros años centraba y fallaba, no me importaba. Seguía pidiendo el balón y centrando, pero ahora ya, en los últimos años, me encontraba mucho más cómodo, centrando mucho mejor y en el último año di unas cuantas asistencias y con eso me quedo.

¿Y cuál es el secreto de la rosca venenosa con la zurda?

-El truco fue la confianza que cogí. A un defensa como yo es lo que más le incomoda, que un jugador me centre yendo hacia su campo y me meta el balón a la espalda, porque a mí me pilla entrando y creo que para el delantero es mucho más cómodo y le da más ventaja. Cuando empecé vi que era lo mejor. Tampoco hacía falta poner un centro espectacular, con pegarla por encima y que entrara Ima (Agirretxe) o quien estuviera, bastaba, porque para ellos también era mucho mejor.

Cuando se cortó el pelo perdió parte de su poder intimidatorio.

-Luego he hablado con compañeros que han venido a jugar conmigo y me decían: La verdad es que tenías imagen de leñero. ¡Qué va! Era un poco la seña de identidad, pero no he sido muy de pegar muchas patadas ni nada por el estilo.

¿Se ha sacrificado mucho por llegar a ser futbolista?

-Si me haces la pregunta el año que llegué, te diría que sí porque ahora mismo no me acuerdo de muchas cosas pero todos los viajes que he hecho, los meses de verano, las fiestas, los amigos, no poder salir… Son muchas cosas, pero una vez vividos estos once años, para mí no ha supuesto nada, porque todo lo que he vivido ha sido increíble.

Incluso estuvo cerca de ir a la selección absoluta. ¿Lo creyó?

-No me puse nervioso, pero es verdad que Del Bosque vino a vernos algún partido de Champions. Nunca lo tuve como algo muy cercano, pero está claro que el año de la Champions fue muy bueno para todos, para mí probablemente el mejor de mi carrera y la verdad es que ese año fui el mejor lateral de Marca para Europa… Son cosas que están ahí y que estos capullos (los compañeros) siempre me recuerdan.

Nació en Lodosa y empezó a jugar allí.

-Estuve en el Lodosa poquitos años. Es un equipo de pueblo, de Preferente. Luego fui al Izarra y de ahí al Estella, que era un club convenido de la Real. Jugaba de pivote. Las pruebas de la Real las hice en ese puesto. Casualidad el último partido faltaba gente y jugué de extremo y me incorporaron para ese puesto. Zuru siempre dice que de pivote no me iban a fichar porque estaba él. Estaba ocupado (risas). Con Zuru he estado todos los años, quitando el año que salió cedido al Eibar. Era difícil no quedarte con su cara. Era muy bueno, ya se veía. Físicamente era muy superior y no ha cambiado nada. Tan personaje como ahora. Yo no he cambiado mucho, pero él menos.

La fotografía que subió en sus redes sociales...

-Es brutal. Éramos juveniles o así. Me acuerdo perfectamente. No sabía que la iba a subir.

Muchos kilómetros por y para la Real...

-El primer año venía con mi padre. Y el segundo ya en taxi con Mario Soravilla y Xabier Flores, los dos chicos que luego fallecieron. Lo de Mario fue más duro porque me pilló en el momento. Lo de Xabi, ya había dejado la Real, pero también fue duro. Lo de Mario fue brutal porque lo conocía a él y a sus padres, que trabajaban en Lodosa. Teníamos mucha relación. Me marcó muchísimo. Me acuerdo del día del funeral, con sus aitas, a los que les dije que ojalá pudiera llegar para homenajearle. Por suerte pude y mi primer gol contra el Málaga se lo dediqué a él y a mi abuelo. Ya lo dije, todos los días de mi vida me acordaré de él por cómo fue todo, cómo se fue y porque siempre te quedan esas cosas y esos porqués en la cabeza.

El maldito descenso también abrió muchas puertas...

-Si te soy sincero para mí el descenso fue muy importante porque era una etapa complicada del club, salió mucha gente, y ya antes de acabar la temporada del primer equipo sabía que podía hacer la pretemporada. Ahora no me acuerdo muy bien, pero subimos Aritz Borda y yo, no sé si Zuru también y tuve la suerte de convencer al míster, que en ese momento era Chris Coleman. Estoy muy agradecido también a Salva Iriarte, que en ese momento me ayudó mucho cuando estaba de director deportivo. En el stage en Holanda me salieron las cosas bien y una semana antes de empezar la Liga contra el Castellón firmé la ficha del primer equipo. Hasta ese momento seguía a expensas de lo que decidiera el míster.

Y de titular.

-Sí. Empecé de titular en Castellón. Luego en Eibar, en el segundo partido, me lesioné. Cuando de nuevo estuve bien volví y para ser primer año estuvo bien.

¿En el fondo, guarda buen recuerdo de esa etapa en Segunda?

-Hubo un año muy duro. El segundo, con Badiola. Fue muy complicado porque el club estaba muy mal. La situación era dura y por suerte al año siguiente, con la llegada de Aperribay y el Consejo, el centenario y el ascenso… Creo que ese año fue el más importante de los últimos años de este club.

¿Suele ver imágenes del ascenso?

-Sí. El partido contra el Celta fue increíble. Para mí el mejor partido en Anoeta. En cuanto a emociones fue espectacular, casi ascendemos en el partido de Cádiz que también fue muy bonito porque viajó un montón de gente y ganamos 1-3.

Con el famoso viaje en el que Bueno les dijo que estaban cagados y que iba a marcar un ‘hat-trick’.

-¡Sí! Madre mía Carlitos Bueno. Ha pasado cada personaje por aquí... Metió los tres goles. Ya lo veíamos más cerca. Ese día si se daban los resultados ya ascendíamos. No se dieron, por suerte, porque esa tarde en Anoeta fue inolvidable.

De ahí al cielo de la Champions. Con esa previa en Lyon en la que la afición celebró un salto suyo como un gol.

-Comparando Lyon y Manchester no sabría decirte con qué me quedo. Manchester fue increíble por toda la gente que viajó, por el estadio, pero yo de Lyon tengo un recuerdo buenísimo. Me tocó jugar una parte ahí con toda la afición y se notaba que íbamos a ganar. No sé por qué sentía que todo iba a salir bien y tanto el partido de ida como la vuelta fueron increíbles.

Se valora poco que llegaron a la Champions casi con el mismo equipo de Segunda.

-Fue complicado porque es verdad que quedamos cuartos pero nos quedaba esa eliminatoria y nos tocó el Olympique, un equipazo, que siempre estaba en Champions, y nosotros éramos un equipo con cero experiencia en esos partidos. Hicimos dos encuentros espectaculares y fuimos capaces de clasificarnos con la ilusión, las ganas y el apoyo de la gente. Para muchos jugadores esa eliminatoria supuso un poso y nos dio una confianza en nosotros mismos para más adelante.

Krasnodar fue lo contrario.

-Fue un palo duro. Al final de la Liga teníamos en la mano el sexto puesto, y el último partido lo perdimos en casa contra el Villareal, eso ya te crea tener que jugar dos eliminatorias. El Aberdeen era un buen equipo que nos dio guerra y el Krasnodar, aunque no habíamos oído hablar de ellos, era el peor equipo que nos podía tocar. Me sorprendió. Eran muy buenos, llevaban muchos años jugando Europa League.

Tuvieron muchos altibajos.

-No sé, pero esa temporada nos dejó marcados seguro. Y eso que ganamos al Madrid después de perder remontando un 0-2. Ese año tuvimos un comienzo horroroso que nos lastró para toda la temporada.

¿Cree que, como dijo Granero, la Real está preparada para dar una campanada un año de estos?

-Por eso es el momento de pensar en todos esos años malos. Apreciar que ahora Zubieta está muy bien estructurado y contamos con todos los condicionantes a favor para lograr algo importante. El club se encuentra en una situación económica y social muy buena, un estadio por construirse… Lo tenemos todo, hasta lo más importante, una plantilla muy buena, con gente muy joven que tiene que dar un paso importante sobre todo si tenemos en cuenta que se van cuatro jugadores de peso, cinco con Canales. La Real tiene que pelear siempre por estar entre los seis primeros y ojalá alcance esa continuidad.

¿Qué le parece Asier Garitano?

-He hablado con Zaldua y me ha dicho que los entrenamientos son muy intensos, en ese sentido parecido a Imanol, trabaja mucho lo táctico. Si viene aquí tendrá una oportunidad buenísima porque va a contar con una gran experiencia con jugadores muy implicados. Venga quien venga, que ayude a crecer a la Real y a los chavales.

Y que gane un título, por el que no logró su generación.

-Bueno, nosotros nos conformamos con haber sido campeones de Segunda. Ojalá que la Real pueda levantar pronto un trofeo porque nos sentiremos un poco partícipes.

Y el Sanse que suba, por su generación que no subió.

-Tienen una bonita oportunidad. Nuestra derrota ante Las Palmas es una de las pocas veces que he llorado tras un partido. Ese momento fue duro. Pero empezamos a vivir partidos de forma profesional. Los chavales tienen que disfrutar y hacerlo como hasta ahora

Bueno, ¿que va a hacer?

-Por ahora no tengo nada. Mi agente me ha dicho que va a empezar a moverse. Estoy tranquilo porque he acabado bien. Si tuviese molestias, sí que estaría preocupado. Ahora tengo que ponerme a tope para estar preparado y esperar a lo que salga.

¿Es verdad que le llamó el Dépor?

-Me llamó una persona a principios de temporada para interesarse por cómo estaba. Pero tampoco fue nada serio. En el mercado de invierno no hubo nada, aunque se publicó.

Nunca es fácil irse fuera…

-Lo había hablado con mi mujer, existía esta posibilidad, hay momentos que diría que adelante, otros que me va a dar pereza… Si pudiese ser cerca, mejor, pero no me importaría ningún sitio de España. Sé que no van a ser muchos años y me gustaría vivir esa experiencia. Mi intención es seguir en Primera, pero no cierro ninguna puerta. A ver lo que llega y decidiremos.