Verbomanía

Primeras horas del día

Por Pablo Orlando - Jueves, 17 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 09:18h.

Cada mañana cuando te despiertas, aunque no sea lo primero que pienses, en el fondo sabes que (como todos nosotros) solo eres un pobre imbécil sin remedio;aunque, quizás, esa sea la mejor y única receta para llegar a alcanzar, algún día, un mínimo de bienestar y sabiduría.

Hay palabras que hacen daño y otras que nos perturban. Por ejemplo, se me ocurre que triunfar es un verbo que se inventó para alimentar a los vanidosos. Son tantas las unidades que rodean el lenguaje que en ocasiones se nos atragantan, igual que les sucede a esas vacas que mastican la hierba de los prados.

Fumo, pienso, dejo caer/colgadas las piernas desde lo alto de un muro, y creo que estoy en el muelle, y más abajo, en el agua imaginaria de mi mente, veo cómo se mecen las barcazas de los pescadores;pero en realidad solo hay restos de cigarros pisoteados.

¿Qué tiene más potencia, la imagen o el concepto? Se pregunta el filósofo mientras chupa su pipa tan bien envejecida, para después relamerse su bigote canoso y amarillento.

Dios creó el mundo mientras Darwin observaba la mirada melancólica de los orangutanes;pero hoy, 15 de mayo de 2018, los críticos auguran en los periódicos que Kamasi Washington es el nuevo padre del jazz. Lo cierto es que Charlie Parker nunca fue tan divo. Estos días escribo desde la cama, en un jardín rodeado de gente o en un parque perdido en la periferia, escuchando a veces, el aullido de los perros incomprendidos que nunca podrán ser tan libres como los lobos que viven en el bosque.