Sonrisas y lágrimas: la historia de los dentistas llega a Londres

Imagen de cepillos de dientes en la Wellcome Collection. (Foto: Efe)

La exposición 'Teeth' recoge 150 objetos que van del siglo XVII hasta hoy

Manuel Sánchez/ Efe - Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 09:35h.

Londres. Comenzó como un lujo para la elite parisina, cuando el alcohol era la única manera de paliar su dolor y, aunque su asiento sea más temido que la silla eléctrica, el Ratoncito Pérez ha ayudado a animar el momento de visitar al dentista, esa figura cuya historia repasa una muestra en Londres.

Teeth (Dientes) es una exposición organizada por la Wellcome Collection, desde mañana hasta el 16 de septiembre en Londres. En la muestra se trata la historia de los dientes y de cómo la salud dental ha ido evolucionando a lo largo de los últimos años. "La exposición traza una línea a través de la evolución de nuestra relación con nuestros dientes y se centra en las prácticas de los dentistas. Son 300 años de tratos profesionales de los dientes", explicó ayer James Peto, comisario de la muestra.

Los más de 150 objetos que se dan cita en la Wellcome Collection tienen su comienzo en el siglo XVII, con la figura de Pierre Fouchard, considerado el primero en darse cuenta de que el dinero estaba en "arreglar los dientes de la elite parisina".

"Él vio que el dinero no estaba únicamente en quitar los dientes, sino en arreglar los de la elite parisina, por lo que se mudó a París y comenzó la profesión de dentista", añadió. Fouchard escribió Le Chirugien-Dentiste, considerado el primer ensayo científico dental, que puede verse en la exhibición.

Pese a que según avanzó el tiempo, las herramientas mejoraron y la odontología se convirtió en un negocio más asequible, desde sus inicios siempre fue un tratamiento para las clases altas.

Para representar esta inequidad, se exhiben dos calaveras que pertenecieron a dos mujeres de la misma época, con la única diferencia de que una pertenecía a la clase alta y la otra vivió en la pobreza. De este modo, la dentadura rica aparece en muchas mejores condiciones que la otra, en la cual hay varias piezas podridas.

A objetos como el cepillo de dientes de Napoleón, la dentadura de George Washington o carteles instando a los niños a que se laven los dientes, se unen técnicas más rudimentarias, como aquellas que las personas más pobres se veían obligadas a llevar a cabo cuando tenían un problema bucal.

Así, como alternativa a los dentistas, los herreros, alicates en mano, ofrecían una opción más precaria a la hora de solventar una extracción. Igual de elemental, pero bastante más ingeniosa, es la historia que la muestra cuenta sobre un preso británico que perdió los dientes en un campo de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras perder todas sus piezas dentales al ser golpeado por los guardias, se construyó una dentadura de aluminio con los restos de un avión japonés estrellado. "Pudo ser algo dramático cuando sonreía, pero fue increíble que tuviera los materiales y, sobre todo, las habilidades para construirse eso", señaló Emily Scott, también comisaria de la exposición.

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