Una feria de Jerez a la donostiarra

el pasado fin de semana el pescaíto de la bahía de cádiz se convirtió en una auténtica caseta jerezana

Un reportaje de Oihana Prado. Fotografía Gorka Estrada - Martes, 15 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Dicen que si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Eso es lo que han debido pensar Miguel Ángel García Duque de Estrada e Iñigo Olmedo Castrelo, dos jerezanos que además de buenos amigos, regentan El pescaíto de la bahía de Cádiz, y que este fin de semana han traído la Feria de Jerez hasta Donostia.

“Nunca hemos faltado a la feria y este año no podía ser menos”, afirma Miguel Ángel. Así, con su portada, cortinas (txuri-urdin, por supuesto), farolillos y música flamenca, El Pescaíto se ha transformado, al menos por un fin de semana, en una auténtica caseta.

La colaboración de Bodegas González Byass ha sido clave para que la fiesta resulte un éxito. Y es que, además de ofrecer la posibilidad de degustar su famoso fino Tío Pepe, dos chicas ataviadas con el inconfundible traje ponían el toque de alegría y color a la celebración a la que se acercaron caras conocidas como el cocinero Andoni Luis Aduriz o el futbolista txuri-urdin Raúl Navas. “Andoni es más que un amigo;es un hermano. Lo conocí hace cuatro años, tomando una cerveza y nos hicimos muy buenos amigos. Al principio ni siquiera sabía que era una persona conocida, me enteré a través de un amigo”, revela Miguel Ángel.

ciudades con similitudes Han pasado ya tres años desde que estos dos amigos de infancia decidieran emprender esta aventura hostelera. “Iñigo, mi socio, estudió cocina e hizo las prácticas en Donostia, con Martín Berasategui. Por aquél entonces, yo me dedicaba a la banca, pero trabajar en una oficina no me encajaba, así que dejé todo, y me vine a Donostia a trabajar como camarero”, recuerda.

Tiempo después decidieron abrir su primer negocio, en el barrio de Egia, donde estuvieron un año. Cerrada aquella primera etapa, ambos amigos se trasladaron al barrio del Antiguo donde han encontrado su sitio. “Donostia y Jerez son ciudades que tienen más puntos en común de lo que pensaba: para empezar, sus colores, en blanco y azul. Dicen, también, que si doblas un mapa de España por la mitad, Donostia y Jerez se juntan”, comenta.

Similitudes que, afirma, ha ido descubriendo poco a poco: “Soy aficionado al surf y, un día, un amigo me llevó a Zarautz. Cuando llegamos y leí Zarautz en el cartel me di cuenta de que ese era el nombre de la rotonda que está al lado de casa de mis padres en Jerez, y que nunca había relacionado con Euskadi”. Anécdotas a parte, El pescaíto de la bahía de Cádiz ofrece lo mejor de la cocina andaluza: chicharrones, salmorejo, carne mechá, atún rojo de Almadraba, y por supuesto, pescaíto frito.

caldo jerezano Iñigo Anabitarte, gerente de ventas de la zona Norte de Bodegas González Byass, no faltó a la cita, destacando “el buen ambiente”. “El objetivo principal era ajerezarDonostia y nosotros teníamos claro que debíamos participar en la fiesta. Además de probar nuestro vino, todo el mundo se ha querido sacar fotos con las azafatas”, subraya satisfecho.

Tío Pepe es el vino de Jerez por excelencia y destaca por su complejo y particular sistema de elaboración. “Las barricas de vino se colocan en forma piramidal, en tres alturas, estando abajo las más envejecidas. A la hora de elaborar el vino, se utiliza el caldo de cada uno de los niveles, garantizando así que siempre sea uniforme”, explica Anabitarte.