“Él no corría, esperaba ser abatido antes que detenido”

Uno de los testigos se mostró sorprendido por la “tranquilidad” del atacante

Antonio Torres del Cerro - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

París - Se trataba de un atacante “tranquilo y decidido a morir”, contó ayer uno de los testigos del atentado del sábado en París, donde un joven, supuestamente de origen checheno, mató a una persona e hirió a otras cuatro en un ataque reivindicado por el Estado Islámico (EI). “Él no corría, estaba tranquilo y decidido a morir. Esperaba ser abatido antes que detenido”, explicó a los medios Gilles, vecino de la calle Saint-Augustin, a muy pocos metros de donde el atacante murió por los disparos de los policías en la calle Monsigny.

El testigo, de 46 años y de confesión judía, recreó el pánico que se vivió en la zona, muy cercana a la Ópera de París y la Bolsa, y describió el cuchillo de grandes dimensiones que portaba el supuesto terrorista, nacido en 1997 y naturalizado francés. “Ha sido el pánico general, pero lo que me sorprendió fue lo rápido que llegó la policía. Escuchamos los disparos. Fue impresionante”, agregó el hombre, quien detalló que el joven realizó su sangriento atentado entre las calles Saint-Augustin, Monsigny y la plaza Gaillon, en un radio de pocos metros.

Gilles reconoció que, en un principio, pensó que el ruido que le llamó la atención se debió a una “fuerte pelea”, no a un atentado. Asimismo, desveló que había tenido que llevar a su hija de cinco años al servicio psicológico puesto en marcha para ayudar a los conmocionados por el asalto. “Ella ha escuchado los disparos y no está nada bien”, indicó.

“no pudimos salir de casa” Fernando, un portugués de 59 años natural de Algés que trabaja como portero en la calle Saint-Augustin, rememoró cómo se vivió la agitada noche del sábado en la zona, repleta de bares y restaurantes y cercana a varios cines y teatros. “Yo estaba viendo dos programas musicales en la televisión y un vecino golpeó mi puerta: Fernando, un atentado. Entonces vimos un montón de policías y bomberos. No nos autorizaron a salir de casa”, señaló. “Yo suelo sacar a pasear a los perros a esa hora (la del atentado, un poco antes de las 21.00 hora local), pero por los programas que estaba viendo, postergué mi salida”, agregó el inmigrante portugués, quien reconoció que sale menos que antes por culpa de un miedo a un atentado terrorista.

No obstante, el ataque de anoche podía haber sido peor, alertó esta madrugada el primer ministro francés, Edouard Philippe, quien dijo que “la rapidez y la eficacia” policial evitó males aún mayores.

En el día después del asalto, la zona ya no está acordonada y pocos comercios han abierto.

Un domingo por la mañana en el que la calma habitual del barrio en el que ocurrieron los hechos se vio perturbada por la visita de numerosos periodistas y por la alcaldesa de París, la hispano-francesa Anne Hidalgo, quien quiso pasar por el lugar de los hechos para hablar con los comerciantes, vecinos y las autoridades. Según varios testigos, el agresor tenía una larga barba y vestía de negro y gritó “Allah Akbar” (Alá es grande) en el momento del ataque.