Euskadi afronta el “desafío” de imbuir a las pymes en la economía circular

El ecodiseño y medidas de eficiencia y reciclaje pueden generar beneficios de 2.000 millones en la economía vasca

Asier Diez Mon - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - El Gobierno Vasco se ha marcado como uno de sus principales objetivos industriales “llegar” a las pequeñas y medianas empresas y sumarlas a la causa de la economía circular. Según un informe elaborado por el Departamento de Medio Ambiente y la sociedad pública de gestión ambiental, Ihobe, fabricar con criterios más eficientes desde el punto de vista medioambiental tendría un impacto de 2.000 millones de euros anuales en el tejido productivo.

En esa cifra está incluidos el ahorro energético, los ingresos que generaría la reutilización de componentes y el menor gasto en el tratamiento de residuos. Más allá del respeto al medio ambiente, la economía circular es terreno abonado a las oportunidades. Un ecodiseño óptimo, que trace un recorrido para todos los materiales reutilizables del producto que se fabrica, puede llegar a permitir que el 80% de los componentes vuelva al ciclo de la economía. Generando además valor para las empresas encargadas de su reciclaje y valorización.

La viceconsejera vasca de Medio Ambiente, Elena Moreno, explica a este diario las claves de la actuación del Gobierno en esta materia y algunas de las iniciativas puestas en marcha. Es habitual representar la economía como un círculo tanto cuando las cosas van bien como cuando van mal. En épocas de bonanza se habla de un círculo virtuoso donde el empleo se traduce en salarios que generan un ahorro que impulsa la inversión y las empresas avanzan. Se produce un crecimiento económico cuando todas esas cuestiones coinciden. Si una de ellas falla, termina contaminando el circuito y se entra en el círculo vicioso y en el desplome de la economía.

Sin embargo, hay otra circunferencia que rodea el tejido productivo, en este caso exclusivamente llena de oportunidades, que si se cierra con éxito puede convertirse en uno de los principales motores de Euskadi.

El Gobierno vasco está elaborando en estos momentos su estrategia en economía circular, las dinámicas que tienen como objetivo reducir los recursos que se utilizan en la producción y aprovechar al máximo los residuos que se generan para reintroducirlos en la cadena de valor.

La intención es que el documento salga a luz a finales de este año y como paso previo se ha realizado un diagnóstico para establecer unos indicadores que señalen el camino a seguir. Euskadi lleva veinte años avanzando en esa dirección y muchos de los agentes necesarios en la dinámica ya se han subido al tren.

Las grandes compañías están muy implicadas y las pymes son en general “muy receptivas”, afirma la viceconsejera vasca de Medio Ambiente. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas viven “con mayor inmediatez” la economía. Tienen menos tiempo para evaluar su situación y trazar una estrategia que les permita optimizar su ciclo productivo.

a pie de empresa “Por eso las últimas iniciativas que hemos lanzado inciden, a través de la formación de profesionales y ayudas públicas, en llevar y traducir estas dinámicas a las realidades de nuestras pymes. Es lo que realmente nos va a dar el éxito, porque allí, en ese tipo de empresa, es donde está realmente la masa más importante de nuestra industria”, señala Elena Moreno.

Para ello, el Departamento de Medio Ambiente, a través de Ihobe, tiene un servicio dedicado “exclusivamente” a apoyar la transición y el impulso de nuevas tecnologías y nuevos planteamientos en el diseño de la producción. “Son técnicos altamente cualificados que visitan las empresas, conocen los productos, los procedimientos y las empresas nos plantean su problemáticas y de la mano con ellas se buscan soluciones e innovaciones”, añade.

Esa dinámica se apoya además en el imparable avance de la industria 4.0 en Euskadi. Y cuenta con la colaboración de grandes empresas tractoras que tiran del resto a través de proyectos compartidos. Es el caso del Basque Ecodesign Center, donde los clusters vascos y empresas como Iberdrola, Cie Automotive, Eroski, Euskaltel, Vicinay o Siemens Gamesa colaboran en proyectos con compañías más pequeñas. Juntas aplican principios de ecodiseño y avanzan en la optimización de los procesos productivos.

De forma paralela, el Ecodesign Hub, en el que participan los mismos agentes económicos, se ocupa de formar a trabajadores y estudiantes en materia de ecodiseño. También de impulsar la transferencia de tecnología y conocimiento entre empresas. “Una de las señas de la política medioambiental vasca es la colaboración público privada. Si las empresas no se lo creen, esto no puede liderarse únicamente desde la administración”, destaca Moreno.

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