Desde la Avenida de Tolosa

Hilary Putnam tenía razón

Por Adolfo Roldán - Domingo, 13 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

La principal contribución del filósofo norteamericano Hilary Putnam (1926-2016) fue un análisis de la repercusión de la ciencia sobre el concepto que tenemos de razón. Su argumento giraba en que con frecuencia llamamos verdad a la suma de dos conceptos diversos, incluso antagónicos: los hechos puros extraídos de la realidad, y la interpretación que hace de ellos el pensador o en su caso el informador a través de sus preferencias y prejuicios. El resultado es una verdad híbrida, algo muy similar a las ‘fake news’, que esgrimimos ante nuestros lectores como verdad absoluta. Nace así el mito del monstruo de Frankenstein tan frecuente y nocivo en nuestros medios de comunicación. Informaciones grotescas, creadas en los laboratorios, aderezadas con fragmentos de verdad y porciones de mentira;con hechos y desechos;y todo ello bien regado con nuestras propias interpretaciones, o (lo que todavía es más rastrero) la que nos imponen. Lo terrible es que esos frankesteins se pasean a diario, con paso vacilante, por los editoriales y las portadas de los periódicos, o por las cabeceras de los informativos de radio y televisión, sin que nadie nos atrevamos a decir lo obvio: ¡el rey está desnudo! Claro que es una obligación de todos señalar al monstruo de Frankenstein allí donde aparezca, pero unos tenemos más obligación que otros: me refiero a periodistas, jueces, políticos, tertulianos y demás. Desde el pasado 23 de abril, algunos importantes medios de comunicación han hecho causa contra nueve profesores del Instituto El Palau de Sant Andreu (Barcelona) acusados por la Fiscalía de Delitos de Odio de humillar a hijos de guardia civiles tras los acontecimientos del 1-O. Se publicaron sus fotos, se montó un juicio paralelo, con testimonios de parte condenatorios, ignorando el “in dubio pro reo”. El todo vale parar cerrar el cerco a los independentistas. Ahora el Magistrado del Juzgado numero 7 de Martorell ha desestimado la denuncia al no ver ni siquiera indicios de delito en seis de los vilipendiados docentes.