Ultiman la exhumación de los restos del gudari Jesús Carrera

Aitzol Arroyo, María Carrera y José Ramón Emparan, durante la comparecencia de ayer.

Nacido en Hondarribia, fue fusilado en enero de 1945 en Alcalá de Henares, donde sigue enterrado

Xabier Sagarzazu - Sábado, 12 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

hondarribia - La Sociedad de Ciencias Aranzadi y el colectivo de memoria histórica Kandido Sasetaren Lagunak y la familia de Jesús Pablo Carrera Olascoaga ultiman la próxima exhumación de los restos del histórico gudari y dirigente comunista, nacido en Hondarribia el 17 de agosto de 1911 y fusilado al amanecer del 16 de enero de 1945 en Alcalá de Henares (Madrid), donde fue enterrado en una fosa del cementerio local.

La iniciativa parte de una investigación que el historiador Aitzol Arroyo ha llevado a cabo a partir de los datos que José Ramón Enparan, de Sasetaren Lagunak, había volcado sobre su figura de en un blog, allá por el año 2008, y se ha completado con consultas en los archivos de Salamanca, Madrid, Segovia y Euskadi.

Según detallaban ayer Arroyo y Emparan, “una vez culminada la investigación histórica y tras lograr saber la localización exacta de los restos de Jesús Carrera”, el pasado marzo se pusieron “en contacto con la familia” para explicarles sus hallazgos y de acuerdo con ellos, decidieron recurrir “al forense Paco Etxeberria y a Aranzadi, para iniciar los trámites para pedir la exhumación de los restos mortales” de este histórico gudari y militante comunista, “ubicados exactamente en la sepultura número 38 de tercera clase del cuartel civil, cuerpo número dos” del cementerio de Alcalá de Henares.

Familia, Aranzadi y Sasetaren Lagunak hicieron la petición formal al Ayuntamiento de esta ciudad madrileña para obtener el permiso de exhumación de los restos de Jesús Carrera y “hace dos semanas llegó la confirmación de que la habían recibido”, por lo que esperan ahora, “en una o dos semanas, recibir el decreto municipal que autorizará esa exhumación”.

“Si todo va bien, se podrán recuperar los restos, hacer el análisis forense y de identificación pertinente y tenerlos en Hondarribia a lo largo del mes de junio”, avanzaba el historiador Aitzol Arroyo.

historia desconocida María Carrera Susperregi, una de las sobrinas de Jesús Carrera Olascoaga, quiso ayer “agradecer el trabajo que Aitzol Arroyo, José Ramón Emparan y Sasetaren Lagunak han hecho” para rescatar la historia de su tío, “una historia que incluso en el seno de la propia familia permanecía silenciada, porque no se hablaba más que vagamente de ello”.

“Ha llegado el momento de enfrentarnos a esa historia y saldar cuentas con ella, trayendo a casa los restos de nuestro tío y enterrándolo con el resto de sus hermanos en el panteón familiar del cementerio de Hondarribia”, concluía María Carrera.

FIGURA HISTÓRICA José Ramón Emparan, de Sasetaren Lagunak, definía a Jesús Carrera Olascoaga como “un ejemplo y un símbolo de valores universales”, que representa, junto al también hondarribiarra Kandido Saseta, “las dos caras de una misma moneda”.

Nacido en 1911, Jesús Carrera se implicó desde muy joven en la política y los movimientos obreros, militando primero en la UGT y luego en el PCE y el SOV (Sindicato de Oficios Varios). Los registros policiales de 1933 ya lo catalogaban como “comunista” y la Guerra Civil lo pilló en Donostia, donde vivía desde 1935.

Se integró en el Comisariado de Transportes, para ocuparse de tareas de suministro y transportes en la guerra, y tras la caída de Irun y Donostia, se trasladó a Durango, para pasar luego al Batallón Gernikako Arbola, del que fue nombrado comandante apenas un mes después.

Tras luchar en el frente del norte hasta Gijón, recaló en Barcelona en 1937 y al acabar la guerra, paso por varios campos de internamiento franceses, como los de Argeles, Saint Cyprien o Gurs, donde también estuvieron otros 34 hondarribiarras.

Ya en 1940, siendo jefe del campo de Rivesaltes, el PCE lo rescató y el histórico dirigente Jesús Monzón le encargó las tareas de reorganizar el PCE en la clandestinidad en Asturias, Galicia, Madrid, Andalucía o Euskadi, entre otros lugares.

Jesús Carrera aceptó ese encargo aún sabiendo que corría el peligro de ser detenido, encarcelado y fusilado como otros muchos dirigentes y amigos suyos, como lo eran Jesús Larrañaga y Manuel Asarta, fusilados en Madrid en el año 1942.

En 1943, el gudari hondarribiarra fue detenido en Madrid y torturado durante meses en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol por el comisario Roberto Conesa, responsable de la captura y ejecución de las Trece Rosas y colaborador de la Gestapo nazi.

La investigación que ha concluido Aitzol Arroyo ubica a Jesús Carrera en Alcalá de Henares en 1944, donde esperó encarcelado su sentencia. Ésta le fue comunicada el 15 de enero de 1945 y al día siguiente, a las 7.00 horas del 16 de enero, en la jornada más fría de aquel año, con -12ºC, fue fusilado junto con varios militantes más contra la tapia del cementerio de Alcalá. Y allí, en una fosa, siguen aún sus restos.

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