Alex Rovira experto en liderazgo, transformación y creación de valores en las organizaciones

“La ciberseguridad debe ser un elemento inherente a la creación de valor de una marca”

Alex rovira

Rovira participó ayer en el congreso Gipuzkoa Industry Sec 2018 organizado por la Diputación, donde defendió la importancia de anticiparse a las amenazas digitales

Iraitz Astarloa Ruben Plaza - Viernes, 11 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Internet ha transformado la manera que tenemos de entender todos los ámbitos de la vida. Se ha ganado en conectividad, pero vivimos cada vez más expuestos. ¿Estamos socialmente preparados para este reto?

-Creo que no. Precisamente un encuentro como este busca no solo crear consciencia de la importancia preventiva de la ciberseguridad, sino del valor estratégico que puede tener. Para mí, la ciberseguridad no es solo defensa, sino un abordaje sistémico y anticipatorio.

¿El sector empresarial está más expuesto a los ciberataques que las personas en su ámbito privado?

-No necesariamente. Hay determinadas celebridades que pueden sufrir ataques muy importantes, lo que pasa que el ámbito de la afectación tiene mucho más que ver con su intimidad. En el caso de las empresas, estamos hablando de algo que impacta directamente en su cuenta de resultados. Por un lado, está lo intangible, que es la reputación, pero que afecta a lo tangible, que es lo monetario. De hecho, cualquier ataque afectará al valor de marca y a su proyección.

La ciberseguridad ganó notoriedad el pasado verano tras los dos ciberataques globales producidos.

-Ha habido otros ciberataques importantes como los que han tenido lugar en Uber, Facebook... Se ha visto que empresas que deberían estar a la vanguardia tecnológica tienen puntos ciegos. Eso le ha dado mucha visibilidad al hecho de darnos cuenta de que aparte de que la tecnología avanza mucho, también es vulnerable.

¿Qué podemos aprender de estos ciberataques a nivel mundial?

-Sirve para darnos cuenta de que estamos ante un nuevo paradigma. Antes básicamente vivíamos en una realidad tangible, palpable, cotidiana, y ahora vivimos en una realidad sistémica, multiconectada, que se mueve en un universo paralelo donde hay una cantidad de transacción de información de datos de la que ni somos conscientes, pero que nos afectan directamente. Hay una realidad digital tremendamente compleja, vulnerable, pero que si falla, puede afectar a nuestro sistema sanitario, a nuestras comunicaciones... puede afectarlo todo. En el futuro se producirán luchas de inteligencias artificiales entre aquellos que pretenden hacer el bien y aquellos que quieran aprovecharse. Va a ser un proceso de continúa innovación y sin fin, porque surgirán nuevos desafíos, nuevas utilidades, nuevas sinergias.

¿Por qué resultan las empresas tan atractivas para los ciberdelincuentes?

-Lo que mueve a un delincuente de esta naturaleza es la perversión, el placer de hacer daño;también la notoriedad dentro de su círculo;y en un tercer nivel, la recompensa financiera, que puede ser por secuestro, manipulación, extorsión o venta de datos. Luego ya están las batallas a nivel político entre grandes Estados, que pueden ser muy, muy importantes.

¿Qué futuro nos espera?

-La clave va a estar en la sinergia. Va a haber sinergias de nuevas utilidades inesperadas, en muchas aplicaciones. ¿Nos podíamos imaginar hace unos años que Twitter iba a ser el mejor servicio de atención al cliente? Esta metáfora va a aparecer en otras muchas dimensiones, entre ellas la ciberseguridad. Y yo no lo llamaría ciberseguridad, sino valor digital. Porque al definirlo como ciberseguridad nos centramos en el terreno preventivo y, para mí, debe ser un elemento inherente a la creación de valor. Si te anticipas a desafíos estás generando tranquilidad, evitando pérdidas de tiempo y dinero, evitando tener que responder a una crisis.

¿A qué amenazas se enfrentan las empresas?

-A mí me gusta hablar de desafíos. ¿Somos conscientes de todas las utilidades que aporta la tecnología actualmente a la cadena de valor? Hay países como Corea del Sur, Suiza, Suecia, Dinamarca... que están creando ministerios de prospectiva para dotar a las empresas de información estratégica, de modo que puedan acceder a una consciencia de oportunidades y desafíos que a lo mejor tienen delante y no son capaces de ver. En el mundo que viene va a haber enormes oportunidades, mercados inmensos, un incremento de la clase media mundial nunca visto, enormes movimientos migratorios, la esperanza de vida se multiplicará... Esto va a generar una proliferación masiva de nichos de mercado. Los países se van a pegar bofetadas por tener a las mejores personas, pero no solo en cuanto a competencias cognitivas y operativas, sino también emocionales, psicoafectivas. Personas que hagan ver que la ciberseguridad no es solo una defensa, sino un sistema de visión estratégica para la generación de valor.

¿Invierten las empresas suficiente en este ámbito?

-Radicalmente no. Podemos decir que el bebé todavía gatea.

¿Hay algún sector más vulnerable que otros a sufrir ciberataques?

-El industrial. Porque las empresas de servicios, o que tienen grandes bases de datos personales, son conscientes de que te puede entrar un hacker. Pero hay empresas industriales muy digitalizadas que se han orientado mucho más al proceso productivo que a proteger las puertas de entrada.

¿Habrá que avanzar también en la regulación de la ciberdelincuencia?

-En la medida en que el cuerpo doctrinal vaya creciendo, porque tengamos experiencias vividas, se tendrá que desarrollar un cuerpo legal que proteja a partir de lo vivido. La ley va a tener que hacer enormes esfuerzos multidisciplinares.

¿Qué opinión le merece el centro de ciberseguridad industrial que se va a abrir en Gipuzkoa?

-Es pionero, innovador e incluso bien llevado, puede ser un centro que no solo dé servicio a las empresas locales, sino que puede convertirse en referencia internacional para el aprendizaje y el conocimiento para otras empresas distribuidas por el mundo pero que encuentren aquí un lugar al que acceder y consultar, o incluso participar como socios.

Y para las empresas locales, ¿es un valor añadido?

-Total. Yo creo mucho en la clusterización. Creo que lo que hace que un territorio se desarrolle económicamente es crear clústers de actividad, que pueden competir, pero que también cooperen. Que sean islas de creación de conocimiento y que al igual que sean altamente competitivos entre sí, sean altamente colaborativos en algunas cuestiones estratégicas. Iniciativas como el centro de ciberseguridad de Gipuzkoa han de ser bendecidas, reconocidas y agradecidas, porque en España no hay muchas.

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