El repóquer de las ikastolas

Imagen de archivo tomada en el Araba Euskaraz celebrado en el año 2006 en las siempre animadas campas de Armentia.

Herri Urrats, en el mítico lago de Senpere, abre este domingo el tradicional ciclo de fiestas participativas y solidarias con este modelo educativo y la cultura vasca.

Un reportaje de J. Fernández - Viernes, 11 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Atrás han quedado aquellas prácticas empresariales ideadas por las primeras ikastolas para conseguir un dinerito con el que adecentar locales destartalados o en desuso en los que enseñar en euskera. En Aresketa (Amurrio), por ejemplo, todavía se habla de las 200.000 mil pesetas de hace cuarentaypico años [unos 1.200 euros] recaudadas con la venta de tocino.

Eran otros tiempos, ahora la consolidada red de ikastolas (105 distribuidas en todos los territorios) ha modificado un poquito la estrategia comercial y, por ejemplo, hacen rifas y venden ropa;pero el fin sigue siendo el mismo: fomentar la implicación con el euskera y con la cultura vasca, fortalecer la comunidad educativa e impulsar la participación de las miles y miles de personas que año tras año acuden a las fiestas de las ikastolas.

Este domingo será el turno de Herri Urrats, la primera de las cinco citas festivas y reivindicativas con las que Ikastolen Elkartea abre su particular calendario de extraescolares.

El lago de Senpere volverá a ser el escenario de este evento que aglutinará actividades de distinta naturaleza para seducir a ese tropel multicolor y variopinto que ya sea en Iparralde, en Nafarroa, en Gipuzkoa, en Araba o en Bizkaia, siempre acude gustoso a la invitación de Ikastolen Elkartea.

Dos semanas después, el día 27, la convocatoria está apalabrada en Bizkaia. En Santurtzi, concretamente. Y el 17 de junio toca Araba Euskaraz, en Argantzun. Después del verano, ya entrado octubre, los señalamientos se van para Gipuzkoa y para Nafarroa. En el primero, el día 7 entre Urretxu y Zumarraga;y en el segundo, el día 21 en Altsasu.

‘Hacer ikastola’ Cada caso es único e intransferible aunque, eso sí, las razones son compartidas: mejorar infraestructuras y recursos educativos gracias a los fondos que se recaudan durante la jornada. Eso, y como enfatiza Joseba Aginagalde, coordinador de Ikastolen Elkartea de este tipo de campañas, estas celebraciones también son ideadas y planificadas con el noble objetivo de “hacer ikastola, de fortalecer la comunidad educativa de la ikastola organizadora”. En definitiva, socializar el proyecto educativo y concienciar a las personas asistentes de este hecho.

“Lógicamente, uno de los objetivos es la obtención de fondos para cubrir las necesidades básicamente de infraestructuras de las ikastolas, pero también queremos reivindicar el modelo de ikastola y la participación también para dentro”, apostilla Aginagalde.

Y es que tanto Herri Urrats como Kilometroak, Ibilaldia, Araba Euskaraz o Nafarroa Oinez son escaparates para dar a conocer el proyecto de enseñanza y pedagógico del movimiento de las ikastolas.

“Nuestro objetivo no es solo económico, ni ofrecer conciertos y que la gente se lo pase bien. Queremos que la gente apoye las ikastolas y sea participe”, agrega. Cierto es, como él mismo reconoce, que en los inicios [la primera edición de todas fue en 1977 en Gipuzkoa] las personas que acudían a este tipo de eventos eran más militantes, “personas más convencidas de ayudar a la cultura vasca, al euskera y a las ikastolas;y además pasarlo bien”, redondea Aginagalde.

Con los años, el proceso de normalización lingüística experimentado en Euskal Herria y las transformaciones sociales propias al paso del tiempo, esa fotografía ha quedado algo desdibujada. Por eso, insiste el coordinador de fiestas de Ikastolen Elkartea, se hace necesario recuperar aquel espíritu y aquella vocación original. “Y sobre todo la participación”, recalca Aginagalde.

Se refiere primordialmente a la gente joven;“que no sean sujetos pasivos de este tipo de eventos y que tomen parte en los actos” ideados por la ikastola organizadora. De hecho, hace ya algunos años que desde Ikastolen Elkartea vieron la conveniencia de introducir actividades que animaran a esas generaciones más jóvenes a mojarse por el euskera, por su ikastola y por todas.

Participación activa “Tenemos Erronkak -desde hace unos años, jóvenes de distintas ikastolas compiten en varias disciplinas para fomentar la relación entre ellos y su participación activa-. Este año tenemos previsto que tomen parte en distintas pruebas [rappel, escalada,...] unos mil doscientos chavales”, afirma.

Y otro ejemplo: HasiBerriak. Se trata de un formato novedoso que brinda la posibilidad de protagonizar un tiempo y un espacio de la fiesta de su ikastola a los grupos de música, de teatro, de danzas “o de lo que sea” que se crean en las extraescolares del centro.

Tal es la disposición por profundizar en ese proceso de involucración que desde Ikastolen Elkartea aprecian la necesidad de cultivar el compromiso de los chavales y animarles a participar de forma activa, no solo en este tipo de fiestas de un día, sino en la programación de actividades que durante el resto del año también organizan las ikastolas existentes en cada territorio: 29 en Gipuzkoa, 22 en Bizkaia, 8 en Araba, 16 en Nafarroa, 21 en Lapurdi, 7 en Nafarroa Beherea y solo 2 en Zuberoa.

“Es importante que no nos centremos tanto en ese día, sino que durante el año las ikastolas planteen o refuercen actividades que fomenten la participación, la implicación, su proyección…. haciendo hincapié en el valor del euskera, de la cultura vasca y el modelo de las ikastolas”, sostiene Aginagalde. Una idea que resume con un conciso: “Queremos fomentarlo más”, en referencia a ese plan de trabajo de todo el curso que ya se hace. Un ejemplo de este empeño se concretará pronto, en el Kilometroak de 2020, fecha elegida para desenrollar a lo largo de todo el año el programa de actividades de la fiesta de las ikastolas guipuzcoanas [no solo de una] y, entre otras cuestiones, avanzar en el empoderamiento del alumnado ikastoleroen particular, y de la juventud vasca en general.

Juventud comprometida En cualquier caso, no habrá que esperar ese par de años para reconocer ejemplos reales, vigentes y satisfactorios de la implicación de la juventud en estas fiestas. Se refiere Aginagalde al grupo de 80 chavales anónimosformados en el proyecto de tiempo libre de Ikastolen Elkartea que año tras año recorren los gunes más bulliciosos para informar a otros jóvenes sobre el consumo de alcohol. “No van prohibiendo, pero sí informando de la peligrosidad de abusar del alcohol o del riesgo de mezclar alcohol con drogas, por ejemplo.... Y estamos bastante contentos de los resultados. Se hizo en Kilometroak y lo estamos trasladando a otros territorios”, destaca el coordinador de fiestas de la Federación de Ikastolas.

Así las cosas, antes de que llegue esa fecha de 2020, la red de ikastolas tendrá oportunidad de ir poniendo en marcha iniciativas o de consolidar otras ya existentes para intensificar la participación de los jóvenes principalmente, pero también del mayor número posible de personas asistentes.

En definitiva, de aclimatarse a los nuevos aires y asentar una base sobre la que continuar levantando las cinco fiestas anuales de la red de ikastolas.

Unas jornadas festivas y reivindicativas que durante estos 40 años han ido conquistando espacios y renovándose. “No tienen nada que ver con las fiestas de ahora;ni en el tamaño ni en actividades, ni en la seguridad que tenemos que garantizar. Los problemas -puntualiza Aginagalde- se han multiplicado con el incremento de la gente que asiste”.

Y las respuestas ofrecidas por Ikastolen Elkartea también se han ido ajustando a todas esas nuevas necesidades planteadas por la propia sociedad.

El único aspecto que apenas ha variado a lo largo de estas últimas décadas [la primera edición de Ibilaldia se celebró en 1979, la del Araba Euskaraz y la del Nafarroa Oinez en 1981, y la del Herri Urrats en 1983] es el perfil de la persona asistente. “De todo un poco”: familias con hijos pequeños, mayores, jóvenes,... Lo que sí ha evolucionado es la sociedad y, con ella, las fiestas de las ikastolas vascas. “No son un fenómeno extraterrestre”, bromea.

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