Mesa de Redacción

Armas de destrucción...

Por Ana Úrsula Soto - Jueves, 10 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

somos armas de destrucción masiva, no nucleares, biológicas ni químicas. Somos armas de destrucción masiva de reputaciones, trayectorias profesionales y, en definitiva, vidas. Ni la persona más sencilla y humilde se libra de ello. Somos armas de destrucción masiva porque cualquiera con una conexión a Internet puede llegar a través de las redes sociales a influir en la opinión de miles de personas, más allá de que lo que diga sea realmente verdad. ¿Acaso importa? Un vídeo en una situación comprometida puede destruir toda una vida de pelea (y no hablo solo de Cifuentes). Y a pesar de ello seguimos queriendo formar parte de este curioso entramado de verdades a medias y mentiras verdaderas. Aportamos nuestros datos personales gustosamente para que indaguen en nuestra basura virtual con el objetivo de descubrir nuestros apetitos carnales y nuestras debilidades innombrables. La mayoría nos creemos a salvo porque no tenemos proyección pública, pero hoy día todo el mundo protagoniza sus cinco minutos de gloria, aunque, seguramente, no sea de manera consentida. Nos creemos cualquier cosa que nos llegue porque proviene de algún contacto amigo, sin filtro ni tamiz. Y en esta tesitura nos sentimos más libres e independientes, cuando hemos perdido la batalla contra la intimidad a través de algo tan inofensivo como un teléfono.

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