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Futuro

Por E. Iribarren - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Han pasado seis días desde que ETA anunció su disolución. La noticia, no por esperada, deja de ser histórica aunque las reacciones al adiós han vuelto a mostrar, con trazo grueso, la misma distancia que ha existido en los últimos tiempos entre el mundo de la izquierda abertzale y el resto de la sociedad vasca, al menos, en lo que a la consideración de la actividad de ETA se refiere. Unos han puesto en valor su decisión por lo que supone de aportación al alumbramiento de un nuevo tiempo que debe garantizar todos los derechos para todas las personas;algo así como poner el contador a cero. Y casi todos los demás han expresado su disgusto en forma de reproche por la ausencia de un juicio ético al conjunto de su trayectoria, con especial sensibilidad hacia sus víctimas;un debe que, se piensa, lastrará la convivencia social del futuro. Con este asunto y otros todavía a cuestas, cuesta creer que hayamos entrado en una nueva etapa para este país, pero hay que confiar en las nuevas generaciones y en que se hagan con su lugar libres de nuestros prejuicios y agravios, ayudadas por un clima respirable. Dicen que las nuevas generaciones no saben bien lo que ocurrió, y quién sabe, en estos tiempos en que vivimos rodeados de tanta memoria, tal vez la justa, tirando a poca, es más que suficiente.

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