“No somos asesinos;respeto a la caza”

Cerca de 10.000 aficionados a la actividad cinegética procedentes de todo el territorio se manifiestan en Donostia para “poner fin a los insultos y amenazas”

“Primero somos deportistas y después cazadores. Aquí nadie es un asesino” “Generamos dinero y respetamos el Medio Ambiente pero se nos trata como a criminales “La administración debería ofrecer más apoyo. No se nos da ninguna facilidad” “Si desaparecemos los montes estarán cada vez más descuidados, llenos de jabalíes y corzos”

Un reportaje de Jorge Napal. Fotografía Gorka Estrada - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

con arreglo al guión previsto, la movilización de cazadores respondió a las expectativas. El colectivo demostró una extraordinaria capacidad de convocatoria y muy pocos aficionados se quedaron en casa. Los cazadores ven amenazados sus derechos y ocuparon el centro de Donostia para decir basta. “No somos asesinos, exigimos respeto”, proclamaba poco antes de comenzar el recorrido Alex Aboitiz, de 47 años, una de las cerca de 10.000 personas que se dieron cita a mediodía junto a tres generaciones de aficionados que reconocen estar cansados de los constantes ataques “de los animalistas”. Llegados desde todo el territorio, Araba y el norte de Navarra, caminaron bajo el lema Euskadin Ehiza Bai (Sí a la caza en Euskadi), proclama que resonó simultáneamente en 50 ciudades de todo el Estado.

El recorrido se cubrió en tono festivo. “Queremos que se nos oiga bien claro. Pagamos licencias y tasas, y estamos cansados ya de los animalistas que parecen tener derecho a todo. Estos colectivos están cobrando cada vez más fuerza. ¿Y qué pasa con nosotros entretanto? ¿Por qué no nos dejan disfrutar de los montes cumpliendo con todos los permisos como lo hacemos?”. El hondarribiara Jose Ceberio, de 69 años, insistía entre sus compañeros en que el cazador es el que más respeta la naturaleza, “a pesar de que nadie nos entienda”.

Donostia se unía así a las concentraciones de aficionados que se realizaron simultáneamente en medio centenar de ciudades respondiendo al llamamiento realizado por la Federación Española de Caza en defensa de esta actividad. La multitudinaria manifestación arrancó a las 12.00 horas desde la plaza Easo. Entre los asistentes se dejaban oír voces como la del hernaniarra Jose Mari Monroy, de 58 años. “Como siga esto así, dentro de poco acabaremos vendiendo la escopeta. Ni tordos, ni tórtolas… las restricciones son cada vez mayores. Ya apenas tenemos ocasión de gastar cartuchos”.

Los cazadores caminaron por el centro de la ciudad para acabar en los jardines de Alderdi Eder, frente al Ayuntamiento. Una vez concluido el recorrido, Miguel Lazpiur, presidente de la Fundación Caza Sostenible y Biodiversidad (Funcasbiod), leyó un comunicado consensuado por todas las organizaciones convocantes, en el que pidió “respeto para la actividad de los cazadores y el fin de los insultos y amenazas” que reciben.

La marcha donostiarra se realizó de común acuerdo entre todas las entidades organizadoras: la Federación Vasca de Caza junto con la Guipuzcoana, además de otras plataformas como los cotos alaveses agrupados en ArabaCaza, la Fundación Caza Sostenible y Biodiversidad (Funcasbiod), la Asociación de Cazadores de Paloma Torcaz de Euskadi (Pasapaloma) y más de 80 sociedades de cazadores. Además, se sumaron a la convocatoria la organización agraria Enba, la Asociación Armera y los pastores de Aralar.

“La verdad es que nos tienen abandonados”, lamentaba el donostiarra Serafín Martín, de 55 años. “La administración debería darnos más apoyo para poder cazar. No hacemos más que pagar tasas y más tasas mientras que no se nos ofrece ninguna facilidad”.

Para Iñaki Álvarez, de 42 años y vecino de Hondarribia, la caza es muy necesaria. “Si desaparecemos los montes estarán cada vez más descuidados, con una superpoblación de jabalíes y corzos mucho mayor a la que conocemos ahora”. Junto a él Paco Herrero, que acudió a la cita en bici, hablaba de sus dos pasiones. “Acabo de cubrir la marcha cicloturista de todas las mañanas y me presento ahora aquí en calidad de cazador. Somos así: personas a las que nos gustan los animales y los deportes. De hecho, somos primero deportistas y después cazadores. Aquí nadie es un asesino”.

El zarauztarra Josetxo Otaduy, de 48 años, lamentaba las “injusticias” que a su entender se cometen en el territorio en relación a la actividad que tanto le apasiona. “Generamos mucho dinero pero se nos trata como a criminales, a pesar de que cada vez respetamos más el Medio Ambiente”.

Lazpiur recordó que “la caza, tal y como se practica en Euskadi, favorece la conservación del medio natural, estimula la economía y genera riqueza en el mundo rural, dentro y fuera de nuestro país”. Además, exigió el derecho de los cazadores “a continuar practicando nuestra afición en paz y libertad”, y recordó algunas de las preocupaciones actuales del colectivo, como la caza mayor, el silvestrismo y la caza en Ulía, un asunto que sigue bloqueado a pesar de que diferentes sentencias judiciales del Supremo avalan que esta actividad es totalmente legal y legítima en la zona.

En su decálogo de reivindicaciones los aficionados aseguraron que “ser cazador es un orgullo” y exigieron que la Administración sea “más cercana y sensible a un colectivo” que agrupa a 50.000 personas en Euskadi y que esté “libre de las presiones ecologistas y animalistas radicales”.

Recordaron, asimismo, que los cazadores “también votan “ y remarcaron que la caza es una actividad “legal, regulada, además de un derecho” y una “herramienta de gestión medioambiental que favorece la biodiversidad”

Según datos de las asociaciones de caza, esta actividad genera más de 300 millones de euros en conceptos como el pago de las licencias administrativas, el cuidado de los perros y el equipamiento y restauración” con un gasto medio anual de cada cazador de 4.726 euros.