Miren de Miguel Historiadora especializada en el arte renacentista en gipuzkoa

“Las personas que volvían de América querían dejar una impronta arquitectónica que plasmase su nombre”

La historiadora analizará mañana en una charla cómo el oro de la conquista de América se tradujo en Gipuzkoa en edificaciones “a la altura de la órbita imperial”

Alex Zubiria Iker Azurmendi - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - El ciclo Pasajes desconocidos de la historia de Gipuzkoavuelve a partir de las 19.30 horas al Koldo Mitxelena con la conferencia El impacto de la conquista de América en la fisionomía de Gipuzkoa: el caso de Azpeitia de Miren de Miguel.

Antes de indagar en el cambio que supuso el oro americano en el territorio, me gustaría conocer cómo era la Gipuzkoa previa a la conquista.

-Imagino que las villas estarían compuestas por callejuelas estrechas, siendo todo muy angosto y con construcciones medievales. Los edificios que se construyeron en el siglo XVI respondían a otra fisionomía de lo que se estaba haciendo antes. Se pasó a un estilo del renacimiento a la altura de la órbita imperial.

Este cambio se notó principalmente en palacios y capillas funerarias.

-Así es. Todas estas personas que tras la conquista pasaban a tener un poder adquisitivo alto querían dejar algún tipo de impronta en la arquitectura que plasmase su nombre y la importancia que habían tenido en la sociedad. Esto lo hacían principalmente a través de los palacios y las capillas, e incluso algún que otro hospital. Todo valía para dejar constancia de la importancia de su apellido y de la caridad y condescendencia que tenían hacia sus conciudadanos.

Con estas construcciones, ¿buscaban demostrar lo bien que les había ido en América?

-Se basaban más en la idea del renacimiento;en la pervivencia de la memoria, en que se les recordase después de la muerte y en dejar constancia de su persona. No respondían a algo religioso, sino a algo más personal.

¿Qué ornamentos eran típicos de estos edificios?

-Querían acercarse a la arquitectura que se estaba haciendo en torno a la figura del emperador, de Carlos V. Esto rompía con todo lo que se estaba haciendo antes, con lo gótico, y apostaba por el renacimiento. Era, por lo tanto, una arquitectura al romano, clásica, no tan monumental y más modular y proporcional.

Entiendo que no se basaban en aspectos religiosos.

-No, incluso el sentido funerario de la capilla de Santa María de Azpeitia, de la que voy a hablar en la charla, se lo da el hecho de que esté introducida en la iglesia parroquial, no por un arraigo religioso. El componente principal respondía a la biografía del personaje y a las cualidades que poseía y que eran consideradas de importancia en la época, como la virtud. El único nexo de unión con la religión era la búsqueda de la resurrección del alma.

Hablando de la capilla de Santa María, ¿qué la hace especial?

-Es singular en cuanto a lo que se conoce aquí, no solo en Gipuzkoa, sino en toda Euskadi. Los únicos modelos con los que se la podría comparar son a nivel estatal. Además, es singular al ser coetánea en todas sus características. Tanto la escultura como la pintura y la arquitectura se llevaron a cabo a la par, de principio a fin. Era tal el poder adquisitivo que tenía Nicolás Sáez de Elola, quien la mandó construir, que se lo pudo permitir.

Se inspiraron, por lo tanto, en lo que ya se hacía en otros puntos de la geografía estatal.

-Eso es. Básicamente lo que hacían era ver qué estaban haciendo las demás personas que tenían la misma cantidad de dinero y eran capaz de ostentarlo, y tratar de emularlo. Siempre se fijaban en quién estaba en la mejor posición social y qué estaba haciendo.

En 2002, una investigación arqueológico descubrió nuevos niveles de enterramiento en la capilla.

-Sí, se buscaba acondicionar la capilla para hacer la liturgia allí, por lo que se hicieron una serie de catas. Así es cómo descubrieron lo que había detrás. En el suelo encontraron tres niveles con personas enterradas que se cree que pueden ser las de los fundadores de la villa. También se dio con un horno de fundición de campana del siglo XIV y con un nivel más de enterramiento con vecinos que padecieron en una plaga. Además, al quitar el retablo aparecieron unas imágenes en blanco y negro que tardaron cuatro años en restaurar.

Para construir estas edificaciones, ¿se trabajaba con arquitectos y obreros guipuzcoanos?

-Trabajaban con la gente de aquí, sobre todo en cuestión de cantería. Los guipuzcoanos eran los mejores de la época en ello, y estaban por toda la península, trayendo consigo las técnicas que se estaban haciendo en otros lugares. Los que llegaban de América querían trabajar con lo mejor de lo mejor.

No solo cambiaría la arquitectura de las villas, también el arte y la cultura.

-Sí, por ejemplo Nicolás de Elola hizo una capilla que tenía órgano propio, liturgia propia, toda la platería propia... Poseía tal cantidad de dinero que convirtió el lugar no solo en su recinto funerario póstumo, sino en algo más.

Aparte de volver con el oro de América, ¿traían parte de la cultura y el patrimonio de allí?

-No hay constancia de que fuera así. Creo que con el oro les bastaba y les sobraba (risas). Nicolás de Elola volvió con dinero de sobra para competir con cualquiera de las fortunas que ya había aquí. Aparte de todo el oro, lo que sí que trajo consigo es una india.

¿Se conservan todos los edificios y monumentos que se crearon?

-No, muchísimas cosas se han perdido. En Donostia, se sabe de la existencia de un palacio en la calle Mayor que ya no existe. Solo tenemos los testimonios que dejaron los vecinos de la época antes de que el edificio fuese arrasado en el incendio de la ciudad.

¿Fue un cambio en la fisionomía de todo el territorio o solo de villas puntuales?

-No, no. Todas las familias que fueran medianamente importantes y con dinero, trataban, como hoy en día, estar a la moda. En la charla me voy a ceñir a las que sabemos que se construyeron con el dinero de América, pero cualquier familia con solera acabó por hacer lo mismo. Todos se limitaban a copiar lo que ya estaban haciendo otros, solo porque era la moda. Al igual que con los influencers de hoy en día, ciertas familias comenzaron un cambio arquitectónico y rápidamente todo el territorio les acabó siguiendo sólo porque era la moda.