Ricciardo exprime la oportunidad

Fórmula 1 Gana en China una espectacular prueba marcada por un ‘safety car’ que benefició a Red Bull y destacó al excelso australiano;el líder Vettel es octavo y Alonso acaba séptimo

Eduardo Oyarzabal - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Donostia - El Gran Premio de China, tercera estación del convoy mundialista, se desarrollaba según la lógica, hasta que un suceso imprevisible puso patas arriba los puestos de cabeza. Ahí, dispuesta, estaba la escudería Red Bull, que aprovechó la tesitura para conquistar su primera victoria, obra del excelso Daniel Ricciardo.

El poleman Sebastian Vettel rodaba plácido, conservando el primer lugar, presto a ampliar su ventaja como líder del Mundial. A la zaga, Valtteri Bottas se erigía en adalid de Mercedes con la segunda plaza. El alemán de Ferrari se parapetó con 2,5 segundos de margen;el finlandés, constante, era la única amenaza de Vettel. Verstappen (3º), Raikkonen (4º), Hamilton (5º) y Ricciardo (6º) secundaban el duelo, pero alejados de la disputa por la gloria.

El equipo Red Bull, ávido por cambiar el guion, tomó la iniciativa del baile de boxes. La escudería alada pretendía que Verstappen comprometiera la segunda plaza de Bottas y que Ricciardo hiciera lo propio con el quinto lugar de Hamilton. Mercedes respondió desfilando hacia su garaje para proteger posiciones. Con esta pronta reacción, defensiva en origen aunque ofensiva en resultado, Bottas realizó un undercut a Vettel. El finlandés ascendió al liderato cuando Ferrari mandó a Seb al box. Sucedió en la vuelta 21 de las 56 pactadas en el circuito de Shanghái. Vettel perdía la primera plaza por pasividad. Hasta ese momento, la hoja de ruta de Mercedes y Ferrari era el conservadurismo.

De hecho, Ferrari sacrificó a Raikkonen. Le mantuvo en pista como líder provisional para frenar a Bottas, que rodaba segundo delante de Vettel tras ganar la plaza con la visita al garaje. La voluntad de Ferrari era avivar las opciones de triunfo de Vettel a costa de Raikkonen. Cuando Bottas adelantó en pista a Kimi, Vettel ya pisaba los talones al de Mercedes. A distancia de DRS. Se inició así una preciosa disputa. Vettel no daba aliento al nuevo líder;Bottas, sin embargo, era pétreo en cabeza. No acusaba la presión.

Pero entonces, vuelta 30, ¡booom! Los Toro Rosso chocaron entre sí;Gasly golpeó a Hartley. Los fragmentos de los coches sobre el asfalto pusieron el safety car en pista;decisión debatible, pues Dirección de Carrera pudo decantarse por un virtual safety car. Cierto es que el coche de seguridad garantizaba la seguridad de los comisarios que barrieron los restos.

Red Bull aprovechó la coyuntura para sustituir neumáticos dejando una obra maestra de los pit-stops. Verstappen y Ricciardo entraron en la misma vuelta al pit-lane, con apenas 6 segundos de margen entre ellos. Montaron calzos blandos, que permitían un ritmo superior a Mercedes y Ferrari en la reanudación de la carrera. El contexto era una tesoro para Red Bull. “La estrategia no era tan obvia”, juzgaría a la postre el director de Mercedes, Toto Wolff. “Era probable un safety car y estábamos preparados”, vanagloriaría el asesor de Red Bull, Helmut Marko.

No hay humano capaz de visionar el futuro, de anticipar cuándo aparecerá un coche de seguridad. Si se puede llamar fortuna a lo que ocurre cuando más te conviene y en lo que no tienes incidencia directa, esta jugó favorable al equipo austríaco. El accidente pilló a Red Bull en disposición para obtener la máxima rentabilidad del contexto;Mercedes y Ferrari acababan de reemplazar gomas, por eso no pararon en el marco del safety car.

En la vuelta 35 se relanzó la prueba. Verstappen era cuarto y Ricciardo, sexto. Seguía liderando Bottas, con Vettel al acecho delante de Hamilton. Los Red Bull se dispararon;Verstappen entró en modo kamikaze,estilo Mad Max, que le apodan;Ricciardo avanzaba con temple y paciencia. El ritmo apuntaba a la victoria.

Verstappen era el máximo exponente de Red Bull, pero su inmadurez, ambición e insensatez le condenaron a él, a Vettel y casi a Hamilton. A este último le rebasó, pero tras salirse de la pista en el primer intento. Contra Vettel impactó como bala de obús al tratar de rebasarle por el interior del ángulo. Mad Max y Seb quedaron mirando a contradirección. Recuperaron el norte pero relegados. A Verstappen le penalizaron con 10 segundos aplicables al término de la carrera, lo que implicó que acabara quinto;a Vettel le supuso terminar defendiendo la séptima plaza del ataque de Fernando Alonso, quien conquistó el lugar con un brillante adelantamiento factible por los daños del Ferrari.

Ricciardo, mientras, supo gestionar su mayor rendimiento impregnado de paciencia y un carácter agresivo pero dotado de cordura. Desde el sexto lugar, libró rivales con impresionante destreza. “Este deporte está loco”, diría el australiano al ganar. Luego llegarían Bottas, cariacontecido porque era líder con perspectiva de vencedor, y Raikkonen, tercero.

Vettel tuvo chance de victoria rodando segundo hasta el golpe de Mad Max, que le dejó octavo. “Tuve suerte de acabar”, expresó. Al menos, sigue líder del Mundial con 54 puntos, 9 más que Hamilton. El inglés, aunque tristón, se acercó a Vettel merced a la cuarta plaza. “Tenemos una difícil batalla por delante”, advirtió. Crecen los enemigos;se nubla la hegemonía.

Fernando Alonso saldó séptimo. Partiendo desde la 13ª pintura, fue brillante. Más si cabe porque fue de los perjudicados por el safety car. Carlos Sainz facturó la novena plaza. Gran papel de Renault;cinco de los seis bólidos con su unidad de potencia puntuaron, con Ricciardo campeón. Se multiplica la competencia en la F-1. Sensacional 2018 hasta la fecha.