Danel se pone mandón

PELOTA | Elezkano II se clasifica para los octavos de final del Manomanista al arrollar en Eibar a un Arteaga II desnortado e impreciso

Igor G. Vico Javi Colmenero - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Eibar - Danel Elezkano regresó al camino de la victoria ayer y selló su primer triunfo en el Manomanista. En sus dos participaciones anteriores, en 2016 ante Víctor (19-22) y en 2014 ante Xala (22-5), conoció el sabor a hierro de la derrota. Ayer, en el Astelena de Eibar, Axier Arteaga paladeó esa sensación. El pelotari de Zaratamo arrolló al debutante, campeón de Segunda del curso pasado, al que le asolaron sus propios fantasmas en una tarde de nubes. El actual subcampeón del Parejas, casi sin tiempo para prepararse para la modalidad por las apreturas del calendario y haber pasado un proceso febril esta misma semana, fue una tortura para el delantero de Lasarte-Oria, que vivió un encuentro negro, para olvidar.

El guipuzcoano, con una trayectoria de dos meses y medio de entrenamientos dentro de la distancia, se encontró agarrotado, sin imaginación y con muchas fisuras. Sobre todo, sufrió restando y, a pesar de mostrar algunos pelotazos de brillo, no dio guerra a la hora de rematar.

En definitiva, Elezkano II se buscó las habichuelas con el saque por la pared y acabó encontrándose un billete barato a los octavos de final del Manomanista de Primera. El 22-6 fue un cúmulo de desgracias para el lasartearra, obcecado con buscar la diestra de su contrincante, y un camino de rosas para el de Aspe.

Fue clave para el devenir de la contienda el inicio fugaz, como una centella. Elezkano II se escapó 7-0 en apenas un parpadeo cuando apenas habían comenzado las hostilidades. Así, Arteaga II muy tocado, con el tembleque instalado en las rodillas, tuvo que sufrir un vendaval sin encontrar su mejor cara, naufragando ante sí mismo. Y es que, si bien Danel trabajó sobrio, con empaque, las razones de su victoria yacieron en los momentos complicados vividos por su rival, al que tumbó un buen manojo de errores (ocho), y su propia conciencia obrera. En el mano a mano, la disciplina más complicada del panorama anual, en la que no hay trampa ni cartón, el guipuzcoano de Asegarce no se recuperó del descorche. Incluso, a pesar de tratar de buscar los puntos débiles de su adversario, estuvo tímido y desdibujado, errando más a medida que la presión se acentuaba y que Elezkano II ampliaba la renta en el luminoso. El espejo devolvió una imagen distorsionada de Arteaga, irreconocible.

Por su parte, Danel, a base de remar a favor de corriente, exponiendo la volea como argumento en momentos de duda, sacó a relucir una versión relajada y tremendamente concentrada. Le ayudó la primera renta, suficiente para serenar su propuesta, siempre firme, sin vías de agua. A tacadas, sin dar síntomas de cansancio o de falta de adaptación, Elezkano fue mejor que su adversario, más largo e impreciso. Así, el encuentro quedó visto para sentencia en un pispás. El 19-5 se tradujo en un inmenso dominio del vizcaino, inteligente y controlador. Arteaga II, de hecho, falló pelotas incomprensibles, con remates fabricados con tino pero sin colmillo. Un gancho fue el único argumento del lasartearra en el último tramo. Tras el 19-6 no hubo ni estertores;solamente un color, el colorado del gerriko del zaratamoztarra, que se medirá el lunes de la semana que viene en Tolosa a Iñaki Artola por un hueco en los cuartos de final del Manomanista.