Diarios de bicicleta

Imanol Larrañaga salió a principios del mes de julio de 2017 desde Tailandia en bicicleta. Siete meses después llegaba a Azkoitia, su localidad natal, con un sinfín de historias y experiencias vividas.

Martes, 13 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Con tan sólo 20 años, el azkoitiarra Imanol Larrañaga realizaba su primer gran viaje fuera de casa. Desde ese momento supo que su vida estaría fuera de Azkoitia. Así, durante los últimos años ha estado viviendo en México, Australia, Tailandia, Indonesia… Aventurero por vocación y convicción, siempre tuvo en mente realizar un viaje en bicicleta pero las circunstancias nunca le permitían cumplir su deseo. Hasta el pasado verano.

“Estaba en Indonesia, pero no estaba a gusto en el trabajo y justo la relación que mantenía entonces se terminó. Pensé que aquel era el momento idóneo. Hace años estuve en Tibet, andando y quería volver a tener la sensación que tuve en ese viaje, de libertad y sentirme bien. Fui a Tailandia, país donde estuve residiendo anteriormente, y allí en Bangkok me compré una bicicleta. Cogí la ropa necesaria para el viaje e inicie el recorrido hasta Azkoitia”, señala Larrañaga.

Era principios de julio y tenía 10.200 kilómetros por delante. A 100 metros de comenzar a pedalear, recibió el primer revés, y es que una tormenta descargó sobre Bangkok, empapando todas sus pertenencias e ilusiones. A pesar de todo siguió adelante. Gracias a una aplicación de móvil se descargaba los mapas de los países adónde iba para seguir la ruta que deseaba. Durante el viaje tenía una rutina que cumplía cada día: “Me levantaba con el sol, desayunaba, recogía todo y después de realizar pequeños estiramientos, montaba alrededor de una hora. Luego paraba para hacer más estiramientos y seguía mi camino. Hasta la tarde, cuando veía que faltaba poco para que se hiciera de noche, buscaba un lugar donde dormir y montaba el camping”.

Los días y meses iban pasando e Imanol visitaba, además de Tailandia, Myanmar, Laos, China, Mongolia, Rusia y Kazajstán. Uno de sus peores días lo pasó en Myanmar. “Estaba subiendo una cuesta muy pronunciada, estaba además muy cansado y de repente comienza a diluviar con un viento fuerte. Me pare para resguardarme bajo un árbol, al dejar la bicicleta se me cayó todo, abriéndose las alforjas. Tire el casco al suelo y maldije durante bastante tiempo. Ese fue uno de los momentos en los que me preguntaba si merecía la pena… Pero lo que es la vida, te demuestra su mejor lado en los peores momentos. Una furgoneta paró para preguntarme si necesitaba ayuda. Metí todas mis cosas y me llevó al pueblo más cercano. Además me dejó sitio para dormir y estuve cenando con sus amigos”.

Al ser ya otoño, el tiempo empezó a hacer sus estragos en el norte de Europa, lo que llevó a Imanol a cambiar de aires. “Era otoño, y el frío era una pasada en Kazajstán. Pensé que en invierno no podría aguantar el frío, por lo que decidí ir hacía el sur, donde hubiera buen tiempo, y cogí un vuelo a Emiratos Árabes Unidos”, recuerda.

Desde allí puso rumbo a Omán, uno de los paisajes que más han impactado a Larrañaga. “Como territorio, es el que más me ha gustado. La gente es maravillosa, muy-muy buena. Luego paisajísticamente, me quedo con Mongolia con sus estepas, altiplanos… Mongolia cambia mucho en tan sólo 200 metros, ahora estas en un bosque como te encuentras con el desierto, un monte…”.

En Irán empezó a nevar, y no podía ir en bicicleta, así que tomó un autobús. Un viaje largo de 8 horas, con multitud de viajeros y paradas. La sorpresa llegó cuando se bajó del autobús y le faltaba la mochila. “Alguien me lo había robado, al igual que una alforja. Perdí el camping-gas, abrigos, dinero…. Tenía la posibilidad de volver a comprar lo que me faltaba y seguir con mi ruta. Pero lo que es la vida, de nuevo, y es que justo en ese momento recibí una propuesta laboral desde Polinesia para empezar en abril. Gastar 300-400 euros para un mes era demasiado. Así que, cogí un vuelo a Madrid, y de allí volví a retomar la bicicleta para llegar a Azkoitia”. Fue el 15 de febrero que llegó a Azkoitia, acompañado por varios amigos. “Tres amigos fueron hasta Elosua para esperarme y realizar los últimos kilómetros conmigo en bicicleta. Otro también se apuntó, pero este amigo lo hizo corriendo”.

Al hacer una valoración del viaje, no duda en describirlo como “dura, pero una pasada. Era algo que necesitaba, porque no estaba en mi mejor momento. He aprendido a estar sólo, siempre he estado rodeado de mis amigos o parejas, y estos meses me han servido para conocer mis límites y personalidad”.

Próximo destino; Polinesia De aventura en aventura y de viaje en viaje, el azkoitiarra no para. Y es que durante los próximos días Imanol se dirigirá hacía Polinesia, ubicada en el centro y sur del océano Pacífico. En su nuevo destino Larrañaga trabajará como instructor de buceo, labor que ha desempeñado en los últimos años en el sureste asiático: “Por lo pronto me dan 6 meses y seré instructor de buceo, pero no será un trabajo tan turístico como el que he hecho hasta ahora. Mi labor será encontrar ballenas en el mar y dirigir a los buceadores hacía allí, también tendré que hacer trabajos de patrón y mantenimiento”.

Larrañaga se muestra pletórico e impaciente con su nuevo destino y trabajo;“según he escuchado la visibilidad dentro del agua allí es increíble, puedes ver hasta a una distancia de 50-100 metros. Además, la ballena es el animal que está en el primer lugar de mi lista de deseos, junto al tiburón martillo que creo que por Polinesia también tengo posibilidades de encontrarme alguno. Estoy deseando de ir”, finaliza. - Eregi