Andrés Conde Director general de Save The Children España

“No son sucesos aislados, es un problema sistémico”

El director general de Save The Children, Andrés Conde, denuncia la “prevalencia y la profundidad” de la violencia hacia la infancia en España y pide medidas urgentes

Una entrevista de Marta Martínez - Martes, 13 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia- Tras el asesinato de Gabriel Cruz, de ocho años, Save The Children ha insistido en la necesidad de una ley que proteja a la infancia de todos los tipos de violencia.

¿Por qué es necesaria esta ley?

-Es una norma en la que se está trabajando, a nivel técnico es algo muy avanzada en términos de borradores. El contenido está muy definido, lo que falta es el impulso político, la prioridad política para convertirlo en realidad. Esta norma plantea un enfoque integral sobre las distintas formas de violencia hacia la infancia, desde el maltrato que se da en el ámbito familiar, los abusos sexuales, el acoso sexual, el acoso escolar, la violencia de género. Otra cosa muy importante es que no es una ley que aborde solo las consecuencias penales, sino que mira mucho más a la prevención de este tipo de delitos, a la detección cuando esta se produzca y a la atención a las víctimas. Nosotros siempre pensamos que cuando el derecho penal entra es porque ha fracasado todo lo demás.

Y, ahora, esos mecanismos están fallando.

-Absolutamente, no existen protocolos contra el acoso escolar obligatorios, no existen mecanismos de prevención y detección del abuso sexual, no existen medidas específicas para niños víctimas de violencia de género, todo esto está completamente desatendido en la regulación actual. Es importante destacar que el Comité de los derechos del niño de la ONU, en el examen que hace a España cada ocho años, las dos últimas veces ha alertado sobre la prevalencia y la profundidad de la violencia hacia los niños que hay en España y la necesidad de crear esta ley integral.

Si no existen protocolos, faltarán también profesionales especializados, ¿no?

-Exactamente. Las personas que hay más cerca de los niños carecen de la formación, la sensibilización, para prevenir y detectar estos casos, y ni las familias saben muy bien cómo enfrentarse a la violencia cuando la sufren ni los profesores reciben ningún tipo de formación sobre prevención y atención a la violencia aunque conviven con ella a diario. Tampoco los profesionales de justicia tienen especialización o formación específica para tratar estos casos. Los que están mejor preparados son los sanitarios.

Tendemos a pensar que casos como el de Gabriel Cruz son sucesos aislados. ¿Fallamos en esta percepción?

-Absolutamente. Si haces una búsqueda en prensa, verás que todas las semanas hay algún caso muy llamativo de episodios de diferentes formas de violencia hacia los niños y las niñas;o es un caso de abusos sexuales o es acoso escolar o es un caso de violencia de género. Todas las semanas sin excepción hay algún episodio, y los miramos como casos aislados y anómalos, pero cuando algo ocurre de un modo tan recurrente, no son sucesos aislados, es un problema sistémico.

¿Cuál es la dimensión del problema? ¿Cuántas denuncias hay cada año?

-No existe información estadística oficial sobre este fenómeno, no existe una observación pública sobre los niveles de violencia que sufre la infancia. Los únicos datos que tenemos son las denuncias que registra la policía. Sin embargo, para que un niño llegue a denunciar a la policía un episodio de violencia tienen que pasar muchas cosas. Entre otras, el niño tiene que vencer unas dificultades enormes para referir lo que le ha pasado y la familia tiene que permitirlo, cuando muchas veces es en la propia familia y el entorno escolar donde se producen las agresiones. En el año 2016, el último del que existen datos, se registraron 37.495 denuncias por delitos de violencia contra menores de edad. Otro dato muy importante para nosotros es que, en uno de cada dos casos de denuncias por abusos o agresiones sexuales, la víctima es menor. Otro dato muy importante es que uno de cada diez niños es víctima de acoso escolar. Son tasas inaceptables y son solo los denunciados a la policía, esto es la punta del iceberg de un fenómeno mucho más grande que jamás llega a ser denunciado.

Una forma de prevenir es educar, ¿fallamos también en eso?

-Un ejemplo muy claro: la educación afectivo-sexual es capaz de reducir a la mitad los casos de abuso sexual, simplemente haciendo consciente al niño de qué comportamientos son lícitos y cuáles son completamente inaceptables. Pero la educación afectivo-sexual está completamente desaparecida de nuestro programa de estudios. En la escuela no hay educación afectivo-sexual, pero en los hogares tampoco. Entonces, hay otros actores que proporcionan la información afectivo-sexual a nuestros hijos en redes sociales o Internet, que evidentemente no son actores educativos.

¿Qué pasa cuando los agresores son también menores? Hemos visto recientemente varios casos.

-Esos episodios son un gran fracaso social, claramente fallamos a esos niños, fallamos a las víctimas y fallamos a los agresores, porque los agresores, muchas veces, están imitando comportamientos que han visto y que consideran legítimos, normales o aceptables. Hay algo que falla en los adultos que somos sus modelos de referencia y hay algo que falla en la educación tanto en el contexto familiar como en el escolar.

Ha dicho que el Gobierno no tiene voluntad política para aprobar esta ley. ¿Por qué?

-Los partidos políticos incluían la aprobación de esta ley en sus programas electorales. El acuerdo de investidura que firmó el PP con Ciudadanos contemplaba la aprobación de esta ley como una de las medidas del acuerdo. En septiembre de 2017, todos los grupos parlamentarios firmaron una proposición no de ley y se obligaron a que en el plazo de un año la tramitarían en el parlamento. Nuestra sorpresa fue cuando, en diciembre, el Gobierno anuncia su plan normativo anual y esta ley no aparece.