La jubilación parcial crece con fuerza pero no reactiva los contratos de relevo

Más de 3.600 vascos pactaron en 2017 una rebaja de jornada para la etapa final en activo pero solo 1.400 tienen sustituto

Adrián Legasa - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Es la duda que ronda a muchos trabajadores que han cumplido los 60: ¿Sigo madrugando unos años más para no tener que renunciar a parte de mi pensión o me jubilo ya antes de que el futuro de la Seguridad Social se torne aún más negro? Solo la calculadora puede ayudar a resolver la incógnita ya que las dos opciones cuentan con argumentos de peso a favor y en contra. La jubilación parcial, si va acompañada de un contrato de relevo, es un camino intermedio para ahorrarse unos años de trabajo. Y las cifras confirman que este mecanismo de salida vuelve a ganar partidarios en Euskadi tras tocar fondo en 2013 a raíz de las restricciones incluidas en la última reforma, pero el incremento no se está traduciendo en una recuperación sólida de los nuevos contratos de relevo.

Además de desvincular las pensiones del IPC y de reducir las futuras prestaciones a partir de 2019, el Gobierno de Mariano Rajoy endureció los requisitos para acceder al retiro anticipado y parcial. Porque Bruselas sí tiene claro que lo mejor para la Seguridad Social es que el trabajador estire su vida laboral todo lo que pueda.

Hace tiempo que Europa puso la lupa sobre los distintos caminos para acceder a la prejubilación -ya el Gobierno de Zapatero tomó medidas en este sentido- al considerar que son un lastre para la sostenibilidad del sistema. Desde la óptica de la austeridad el contrato de relevo se ve más como un privilegio para quien se jubila con cargo en las arcas públicas que como una herramienta para crear empleo.

A pesar de los nuevos requisitos impuestos en 2013, tanto en el periodo de cotización del relevado como en las condiciones del relevista, en los últimos años la administración vasca ha tratado de potenciar el contrato de relevo como una puerta al empleo. Es un sistema que gusta a los sindicatos, puesto que en general suele ir vinculado a un nuevo contrato de tipo indefinido. Las bonificaciones para tratar de recuperar esta fórmula, de 6.000 euros por contrato, fueron uno de los grandes logros de la mesa del diálogo social -en la que participan Confebask y CCOO y UGT- en la primera legislatura de Iñigo Urkullu.

Aunque ha habido ligeros avances, las ayudas no han podido rescatar al contrato de relevo de la agonía en la que lleva inmerso desde que comenzó la crisis. El Gobierno Vasco mostró desde un principio su disposición a ampliar la partida presupuestaria inicial si el número de contrataciones superaba las previsiones, pero no ha sido necesario. En 2016, el primer ejercicio con el plan de estímulo al relevo en marcha, el dinero disponible ni siquiera se agotó. Y eso que, en el otro lado de la cadena, la jubilación parcial sí está experimentando una recuperación clara acercándose de nuevo al nivel precrisis.

La jubilación parcial consiste básicamente en acordar con la empresa una reducción de jornada para hacer más llevaderos los últimos años en activo. Puede ir vinculada a un contrato de relevo o no. En el primer caso se puede acceder a la jubilación parcial antes de los 65, incluso se puede hacer todo el tiempo de trabajo que resta hasta acceder a la jubilación en un solo tramo para adelantar de forma sustancial el retiro definitivo -en este caso se parece mucho a una jubilación anticipada-. Normalmente el relevado mantiene el 25% de la jornada, aunque en algunas empresas aun están operativos acuerdos que incluyen bajadas de jornada hasta el 15%, y el nuevo trabajador hace el resto.

Si no hay relevo hay que esperar, salvo excepciones, a la edad legal de jubilación -65 si se han cotizado 38,5 años y 65 y seis meses en este 2018 si no se alcanza ese requisito-. Por tanto, cuando la jubilación parcial no incluye la entrada de un relevista suele ser más una forma de continuar en activo un tiempo más allá de los 65 años. Las últimas reformas para ahorrar gastos al sistema han activado nuevos incentivos para poder seguir trabajando mientras se cobra una pensión.

el doble que en 2013 El año pasado se acogieron a un contrato de jubilación parcial 3.650 trabajadores vascos, según datos del Ministerio de Empleo, más del doble que en 2013. En los últimos años ha habido un crecimiento constante de este mecanismo para retirarse de forma parcial, y de hecho el número del pasado ejercicio se acerca mucho a los de los primeros años de la crisis.

En 2017 hubo 200 jubilaciones parciales más que en 2016, pero apenas subió el número de nuevos contratos de relevo, que pasaron de 1.409 a 1.426. Por tanto, a cada nueva entrada a las empresas vía contrato de relevo le corresponden 2,5 salidas por prejubilaciones. Una relación que constata que sigue habiendo grandes dificultades de acceso al empleo estable a pesar de que las plantillas están muy envejecidas.

Desde 2013 los nuevos contratos de relevo apenas crecen un 44% mientras el acceso a la jubilación parcial lo hace el 135%. Este mecanismo de sustitución laboral tocó techo en 2008, cuando se suscribieron en Euskadi 5.300 contratos de este tipo, casi cuatro veces más de los que se firmaron el pasado año.

el contrato relevo

Nuevos requisitos. La reforma de pensiones de Rajoy hizo más difícil la posibilidad de acogerse a la jubilación parcial, tanto con contrato de relevo como sin él. En el caso del contrato de relevo se retrasó la edad de acceso, se amplió el periodo de cotización necesario (33 años) y se acortó la rebaja de jornada para el relevado. En el caso del relevista se elevaron también las cotizaciones.

Ayudas en Euskadi. El diálogo social pactó incentivos de 6.000 euros por cada nuevo contrato, pero los estímulos no han servido para reactivar esta fórmula.

2,5

Por cada nuevo contrato de relevo que se firma se acogen a la jubilación parcial 2,5 trabajadores, una relación que crece en los últimos años.