Iritzia

Si no fue injusto, ¿qué fue?

Por Mikel Arana - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

salvo sorpresa de última hora, el único partido que forma parte de EH Bildu que hoy acudirá al acto organizado por el Gobierno Vasco con motivo del Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo será Eusko Alkartasuna. El acto, se celebrará en Bilbao bajo el lema Fue injusto. Gizartea eta biktimak, elkarrekin oraina eta etorkizuna eraikiz.

Sin embargo, EH Bildu sí estará en el acto conmemorativo de la misma efeméride en Iruñea, “porque este sí que cuenta con una voluntad y una actitud constructiva e inclusiva para la construcción de la paz y de la convivencia, que tiene en cuenta a todas las víctimas”, según sus propias portavoces.

Cabe suponer que, en la parte del lema en euskera, es decir, en la que se habla de víctimas y sociedad construyendo juntas el presente y el futuro, no existen voluntad destructiva ni excluyente, así que tendremos que atender a la parte en castellano, para señalar que lo que realmente le supone un problema a Sortu es la categorización de la violencia terrorista como injusta. De cualquier violencia, ojo, porque lo que se conmemora es el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo (todas), esto es, de las víctimas del 11M, de los atentados de París, o Barcelona, o el GAL, y sí, claro, también de ETA.

Puesto que Sortu no ha tenido problemas en rechazar la violencia yihadista ni mucho menos la violencia de Estado, cabe concluir que de todas las violencias, la única que Sortu no considera injusta es la que ejerció ETA y que, por lo tanto, no se siente cómoda tras una pancarta que la califica como tal, lo que, sin duda, supone un enorme paso atrás en la búsqueda “de una actitud constructiva e inclusiva para la construcción de la paz y de la convivencia”.

Creo, sinceramente, que a estas alturas del proceso de normalización en Euskadi, hasta el más optimista ha llegado a interiorizar que no se podrá construir un relato común y que cada cual tendrá su propia versión en relación con el peso de la responsabilidad de unos y otros en los miles de víctimas que causó la violencia en Euskadi, pero si en alguno de esos relatos la violencia se describe como inevitable, compensatoria o peor aún, justa, habrá que concluir que todos las decisiones que se nos han dicho estratégicas lo eran tácticas, con la gravedad que ello tiene.

Por otro lado, ¿cómo se puede acudir a los homenajes de personas asesinadas, en este caso por ETA, si no se considera que su muerte fue injusta?

De la misma manera que ha de ser reprobable que la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA (Anvite), y como no, PP y UPN, hayan decidido no acudir al acto que organiza el Gobierno Foral porque entienden que no se puede condenar la violencia de ETA y al mismo tiempo la de la extrema derecha, aquel que no entiende que la violencia, al menos a la que hace referencia la famosa pancarta, es injusta, merece, cuando menos, un fuerte reproche social y político.

No cabe duda de que los ritmos de unos y otros son distintos, que las mochilas pesan lo que pesan y que nadie arrancó en política ayer, pero mientras en Euskadi siga habiendo gente que ante la muerte violenta de un ser humano pregunte si era de los suyos antes de reaccionar de una u otra manera, seguiremos teniendo un problema, y muy importante, además.