José María Gay de Liébana Economista

“La deuda española es impagable, el país está en bancarrota”

Economista y abogado, el catalán José María Gay de Liébana lleva tiempo criticando el gasto público excesivo y la falta de medidas para reducir deuda

Xabier Aja - Lunes, 12 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Bilbao - Profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Barcelona. Doctor en Ciencias Económicas y doctor en Derecho, es un apasionado de la economía y del fútbol -es hincha del Espanyol-. El próximo día 14 estará en Euskadi, en concreto en Bilbao, para analizar el momento económico en un acto en la Universidad de Deusto.

El recién finalizado 2017 ha sido el cuarto año consecutivo de crecimiento económico en el Estado español. ¿Se ha salido ya de la crisis de hace una década?

-En principio hay una realidad que es que la economía, efectivamente, va bien. Está creciendo a tasas del orden del 3% y el Producto Interior Bruto (PIB) español alcanzará los 1.140.000 millones de euros. Pero lo importante es entender que una cosa es la macroeconomía y otra cosa es la economía real, la del ciudadano de a pie. En la calle yo pregunto a la gente si vive mejor, si tiene mejores sueldos y no, la verdad es que no. La gente me dice que está peor. Es más si se mira el comercio minorista, la evolución de las tiendas muestra que están desapareciendo las tiendas de toda la vida, las de productos de calidad, de lujo y, en cambio, proliferan las de cadenas de franquicias, que no digo que sean peores, pero la mayoría son propias de una economía low cost.

¿Se está consolidando un crecimiento en función de los sectores económicos de bajos salarios como, por ejemplo, el turismo frente a uno basado en la industria con empleos de mayor calidad?

-Nosotros tenemos un modelo de crecimiento del turismo tipo del todo incluido. Viene un turista que paga cuatro duros y medio y donde el precio es un factor decisivo. Se ha configurado un modelo donde no hay una productividad adecuada y, claro, los salarios son bajos. Todo el modelo es low cost . Y nos hemos beneficiado de la crisis de seguridad en países competidores del Mediterráneo como Turquía o Egipto. Y esto se ha acabado. Además estos destinos ofertan precios hasta un 40% más baratos. El tsunami turístico ya ha pasado. Pero mientras el sector turístico español ha estado en máximos, la industria todavía no ha recuperado las cifras de antes de la crisis, cosa que sí han hecho otros. Irlanda, por ejemplo, va como un cohete con el sector industrial aportando el 39% del valor añadido de su economía mientras que en España solo representa el 18%. En España no hay una brújula que marque el camino en este área.

La deuda se dispara en el Estado español y hay gente que todavía justifica el déficit público

-Mi mensaje en este aspecto puede ser pesimista pero es lo que hay. Hoy la deuda pública que computa a nivel de los criterios europeos es de un billón ciento cuarenta y tres mil millones de euros. Y esto de que España va bien, va bien pero menos porque cuando una empresa funciona bien lo primero que hace es rebajar sus niveles de endeudamiento. Y si España va tan bien como nos quieren hacer creer algunos responsables políticos no se entiende que en 2007 tuviese una deuda de 384.000 millones de euros y hoy de 1.143.000 millones. ¿Qué significan estas cifras? Pues que todo lo que España produce, todo el Producto Interior Bruto se debe.

¿Faltan ingresos fiscales y, por tanto, hay que subir los impuestos o hay que ajustar gastos improductivos?

-En mi opinión no tenemos un problema de ingresos, el verdadero problema de este país es que el gasto público se ha disparado. No se trata de acorralar al contribuyente, lo que hay que hacer es reducir el gasto público.

¿Tiene arreglo el tema de la deuda?

-Vistas las cifras y las actuaciones de los políticos, la conclusión es que el tema del déficit público no tiene arreglo y en consecuencia el Estado se sigue endeudando y claro el total del pasivo del balance total del Estado es 1.574.000 millones de euros, que se dice pronto. Si se le suma la deuda de empresas públicas de la administración central y de las comunidades autónomas, y locales, la cifra se eleva a 1.612.000 millones de euros. Esto es el 141% del PIB español. Esto es impagable y esto quiere decir que el país está en bancarrota pero no se reacciona. Y esto es un desastre porque el futuro del país está comprometido.

¿A qué atribuye que la industria tenga mayor peso en la economía vasca que en el conjunto del Estado?

-El País Vasco tiene una ventaja fundamental y es que hay una cercanía y una proximidad notable de las administraciones, del establishment político, con las empresas y con la industria. Es la excepción en el Estado y claro, luego se ve que Euskadi es el territorio que tiene una menor tasa de paro y un mayor tejido industrial y una mayor aportación de la industria al PIB.

Con todo en el País Vasco se empieza a notar la falta de emprendedores, de empresarios en suma. ¿A qué cree que se puede deber?

-El principal problema es que la figura del empresario no está reconocida socialmente. Hay una mala leyenda a su alrededor. El emprendedor es un eufemismo. Hay que hablar de empresarios y rendir culto a su figura, pues gracias al empresario se tira adelante, se genera riqueza y empleo. Además en España hay una sobrecarga regulatoria importante que echa para atrás a un joven que quiera poner en marcha un negocio.

¿Qué virtudes ve en el sistema fiscal vasco del Concierto, la relación financiera con el Estado?

-La corresponsabilidad fiscal vasca que es el camino a seguir para toda España. No puede ser que se gaste más de lo que ingresa sobre todo si se gasta en temas que no tienen que ver con los básicos: la sanidad, la educación etc. El modelo vasco es muy exportable en esto y aquí en Catalunya se pregunta la gente porque no lo quisimos en su día, seguramente porque había miedo a ese déficit y a pedir los impuestos a tus propios conciudadanos.

¿La economía digital crea empleo o lo destruye?

-Está cambiando todo. Las cinco grandes tecnológicas están conformando sino un monopolio, casi. Su ADN tecnológico les permite una expansión tremenda en diferentes campos. Con la economía digital se elimina intermediación y además el cambio es tan brutal que la automatización produce desaparición de muchos trabajos rutinarios, repetitivos que los harán los robots. ¿Impuestos a los robots? No creo, porque si un empresario instala robots es para mejorar su competitividad y si se le grava... pero de cara al futuro se van a necesitar menos empleos y creo que será necesario pensar en esta realidad y plantear una renta básica universal porque habrá gente sin trabajo.